Siempre he sido una chica muy delgada por constitución y unos problemas que tuve de pequeña. Durante mi adolescencia, cuando alcancé mi actual altura (1,51) tenía muy bajo peso de forma natural, comía exageradamente y adelgazaba porque mi cuerpo aún trataba de ajustarse a superar esos problemas, y acabé bachiller pesando apenas 39 kg, con lo cual tuve que escuchar todo tipo de insultos llamándome bulímica y anoréxica, no tenía curvas, parecía una cría y no gustaba a nadie.
Durante la facultad mi cuerpo se reajustó y empecé a engordar hasta llegar a los 45-46 kg (que bajaban a 42 en época de exámenes) que para mi altura me convertían en una chica delgada pero «normal» (no extra delgada). Tenía pecho pequeño, desarrollé un buen trasero y unas caderas muy bonitas y piernas tonificadas. A mi me gustaba mi cuerpo, pero al resto del mundo parecía seguir sin convencerle.
A partir de los 22, mi cuerpo siguió cambiando y poco a poco alcancé un peso estable de unos 47 kg. Tuve un novio que decía que le encantaba mi cuerpo pero que estaba delgadísima y que ojalá tuviera más culo, piernas, caderas, etc. (mencionar que a él le van las curvys y si son rellenitas, mejor). Vamos, alababa y criticaba mi cuerpo a partes iguales y eso me confundía.
Después de cortar con ese novio conocí al chico con el que estoy ahora. Junto a él y las salidas, comidas, cenas, etc. engordé hasta los 54,5 kg. Empezó a criticarme por mi peso, que si me estaba poniendo muy culona, que si seguía engordando iba a dejar de gustarle… y como las críticas empezaron a llover también por parte de mi familia e incluso amigos, decidí adelgazar (osea, por Dios, que soy consciente de que no estaba gorda ni de broma). Ya no sé ni cuanto peso porque estoy tan rallada que me agobia la báscula (la última vez 49, aunque creo que he vuelto a subir algo) y para él sigo «estando gorda» (aunque reconoce que estoy mejor ahora que bajé un poco). Mi autoestima está por los suelos, no entiendo que en una variación de 15kg pase de ser «la anoréxica que da asco» a «bah, no me llama la atención» a «está gorda». Creo que ahora mismo tengo un cuerpo bonito, con sus curvas, su cintura marcada, y sí, un exceso de culo y caderas que me convierten en una Kardashian (dos de ellas son de mi altura) de pecho pequeño, pero me cuesta un montón quererme cuando parece que todo el mundo lleva odiando mi figura sin motivo de toda la vida…