Estoy un poquito harta de escuchar constantemente promoción y más promoción de la feria de Sevilla; parece que no hay otra en el mundo, qué hartón.
Soy cordobesa y puedo asegurar que nuestra feria es mucho mejor, en primer lugar porque no hay apenas casetas privadas; en la de Sevilla, a menos que vayas con invitación, no puedes ir, aparte de tener una portada mucho más bonita y no creernos por encima del mundo entero.
Pues muy bien, hace unos días en mi grupo se lió la de Dios porque tenemos el típico amigo sevillano que siempre tiene que exagerar acerca de todas las tradiciones que tienen en su tierra, y la Feria de Abril no iba a ser menos. Resulta que el chico es de los que tienen invitación a casetas y es el único que puede ir; esperábamos que este año nos consiguiera alguna que otra para poder ir nosotros también a disfrutar de su maravillosa feria, pero no ha podido ser y, sin embargo, se ha puesto a fardar de la misma con todos nosotros.
Hasta que yo me he hartado de escuchar las maravillas de la feria de Sevilla y le he dicho que me parece mucho mejor la de Córdoba, que es mucho más acogedora y familiar, no tiene tanto postureo y puedes entrar gratis a cualquier sitio.
Que me parece que en la feria de Sevilla es todo postureo porque es privada y la gente se endeuda para ir a ella. Que toda la fama que tiene es por todo el dinero que se invierte allí.
Pues vamos, por poco nos acabamos cogiendo de los pelos porque al sevillano le sentó fatal que se metieran con su feria y la comparasen con la de Córdoba.
Sinceramente, no estoy para discutir por tonterías ni para aguantar catetadas de nadie, porque lo que he dicho ha sido una verdad como un templo. En mi grupo, la mayoría me apoya, pero hay otros que me dicen que debería haber sido más prudente porque esta persona es un poco especial y, cuando le llevas la contra en este tipo de cosas, el buen rollo del grupo se altera.
Sinceramente, tenemos ya una edad: que madure el chaval.
Estoy harta de tener que aguantar gente con la piel fina, que no admite una opinión diferente a la suya y que, encima, genera mal rollo en un grupo de amigos.
