Muchas veces he leído o escuchado historias como la que os vengo a contar y he pensado en el pedazo de fake que me estaban intentando colar. Pues ya os digo que lo que a mí me ha pasado es real como la vida misma.
Hace pocos meses me llamó seguido una señora mayor (se lo notaba en la voz) preguntando muy segura por una tal Ana. Tenía acento andaluz y me recordaba bastante a mi abuela. Me tomé con humor que me llamase una y otra vez preguntando por Ana, hasta el día que me explicó que la susodicha era la hija del médico del pueblo y que allí su marido había apuntado mi número con el nombre de Ana.
Me pidió mil veces perdón, yo le dije que no pasaba nada y así quedó la historia.

Anoche, después de muchas semanas, la buena mujer volvió a llamar. En cuanto ha preguntado por Ana así os lo digo, hasta me he alegrado de escuchar su voz. En medio de toda esta historia del coronavirus saber que una mujer tan mayor continúa bien, siempre es una alegría. Directamente le he recordado que soy ‘su amiga’ la de Galicia, y ella rápidamente se ha dado cuenta.
Sin pensarlo me ha preguntado si estoy bien, si llevo bien la cuarentena y yo no he podido hacer más que preguntarle a ella lo mismo. Se ha echado a llorar y me ha dicho que se acaba de quedar viuda, a los 85 años. Me he quedado fría. Me ha dicho que le ha salido un herpes en la cara que le duele mucho y que necesita localizar a la famosa Ana para que le pregunte a su padre qué puede tomar para el dolor.
He intentado darle ideas para contactar, que pregunte a alguna vecina o que si le duele mucho llame a urgencias. La mujer me ha dado las gracias y me ha dicho que va a cambiar en la agenda el nombre para que junto a mi número figure ‘la gallega adorable’.
No la conozco, y es increíble cómo podemos llegar a empatizar con los desconocidos en cuestión de segundos.
La historia no termina aquí. Me ha preocupado tanto la situación de esta señora que he puesto en Facebook el nombre de Ana con el apellido que ella me ha dicho. Han aparecido varios perfiles pero por la descripción, el acento andaluz de la mujer… Me he fiado de mi instinto y le he escrito un mensaje privado a la que yo pensé que podía ajustarse a ser la Ana que buscaba.
No le he dado muchos datos, los justos para ver si he acertado. Han pasado unas horas y acabo de recibir respuesta, error. Aún así, la buena mujer me ha pedido que la mantenga informada, y que me ayudará en lo que pueda en esta búsqueda.
Mirad, no sé si quiero meterme o no, si es mejor que no me meta donde no me llaman. Pero hoy ya he llamado a la señora para preguntarle si está mejor, y me he sentido tranquila.
Qué cosas pasan!