Hola, escribo porque llevo un tiempo bastante confundida con una situación y necesito opiniones externas, porque ya no sé si estoy interpretando demasiado o si realmente hay algo entre nosotros.
Hay un chico en el trabajo que me tiene completamente descolocada. Es muy guapo, de esos que no necesitan hacer nada para llamar la atención. Es alto, tatuado,tiene 24 años (yo tengo 27) Pero lo que más me impacta de él son sus ojos, azul muy claro, muy vivo, y una mirada tan directa que a veces siento que me deja sin aire.
Desde hace un tiempo noto una tensión constante cuando coincidimos. Todo entre nosotros parece cargado. Miradas que duran un segundo más de lo normal, silencios que no se sienten incómodos pero sí demasiado conscientes , roces «sin querer»
Y lo peor es que hay momentos en los que me doy cuenta de que me estoy conteniendo demasiado. Cuando me mira de cierta forma, siento una mezcla muy fuerte de nervios y atracción que me cuesta disimular.
Pero lo que más me descoloca es lo que pasa fuera del trabajo, porque lo veo bastante en el barrio y la sensación es siempre la misma: como si el mundo alrededor desapareciera un poco cuando aparece él.
Hay un banco donde muchas veces está solo, fumando cosas inclinado hacia delante, en silencio, como si estuviera en otra mundo.( A veces parece que carga dentro mucho más de lo que quiere aparentar) Y aun así, incluso en esos momentos, tiene una presencia que no pasa desapercibida.
Una noche en concreto lo vi allí otra vez, serían sobre la 1-2 de la madrugada en su mundo como siempre , pase por allí levanto la mirada penetrante al principio sin decir nada con los ojos rojos y el azul más eléctrico de lo normal, imagino por lo que se estaría fumando.
Me invitó a sentarme y me ofreció de lo que se supone que estaría fumando yo me negué y se río por lo bajo y me dijo sabía que ibas a pasar por aqui, trate de responderle segura diciéndole algo como «que seguridad tiene como si me estuviera vigilando» y me contestó algo así como , «no hace falta te cruzas más de lo que crees». Es como si siempre tuviese la última palabra y siempre me acaba descolocando y poniéndome nerviosa. Después de eso hablamos algo más y al final me acabe yengo.
Coincidimos a las semana siguiente (ayer exactamente)en un sitio del trabajo donde no suele haber nadie, y la situación cambió completamente. Fue breve, casi accidental, pero muy intenso. Estábamos bastante cerca, sin apenas espacio entre los dos, y él no se apartó.
Me miró como si estuviera decidiendo algo en silencio. Y dijo, muy bajo: “Siempre acabas apareciendo cuando menos lo espero”
No supe qué contestar al principio, porque la distancia entre los dos era mínima y la forma en la que me miraba no era la misma que de normal.
Le seguí la broma, intentando mantener el control y le dije“Eso es bueno o malo?”
Sonrió , pero no respondió de inmediato. Dio un paso mínimo hacia mí, lo suficiente como para que el ambiente cambiara por completo. Y añadió, en el mismo tono bajo y como más cerca de mi boca “Depende de lo que esperes tu»
Hubo un silencio corto. Demasiado consciente.
En ese momento sentí una tensión muy fuerte, física, incómoda en el mejor sentido. Él estaba muy cerca, mirándome fijo, sin prisa, como si midiera la reacción.
Y por un segundo pensé que iba a pasar algo más.
Pero no ,se quedó ahí, un instante más de lo que tocaba, sonrió como si supiera exactamente lo que estaba haciendo y luego dio un paso atrás, rompiendo el momento con una naturalidad casi cruel.
Como si hubiera dejado la escena a medias aposta.
Me quedé con esa sensación clavada, de algo que no termina de ocurrir nunca del todo, pero que siempre está a punto.
Desde entonces no dejo de pensar en él. En cómo aparece, en cómo me mira, en cómo juega con esa tensión sin cruzarla nunca del todo, me descoloca porque nunca me había pasado esto con ningún hombre siempre pues quieren llegar al mismo punto lo más rápido posible pero este no, este hasta me desespera pero a la vez es algo adictivo.
