Como perder a una amiga en…

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    LucesDelNorte on #96804

    La conocí por casualidad: ella ante la falta de perspectiva laboral se había metido a estudiar de nuevo y yo, después de mucho tiempo oxidada y de haber pasado por una relación en la que había quedado de mí misma menos que nada, había vuelto a las aulas y de pronto, solamente me quedaban un par de asignaturas para acabar lo que había empezado.

    Nos conocimos en un mal momento, supongo. Su vida empezó a despuntar y su sueños a cumplirse y yo entré de nuevo en un declive que duraría hasta la fecha. Sin embargo, juro que me alegré por cada uno de sus logros, me involucré en sus historias y quiero creer que fui una pequeña parte de alguna de sus victorias.

    Cuando quedábamos, hablábamos de lo humano y lo divino y yo sentí que la conexión que habíamos conseguido en menos que nada era la definitiva y que ella era LA amiga.

    A veces, cuando me contaba de sus éxitos, me decía -con cierto remordimiento- qué se sentía fatal por estarme contando tantas alegrías en medio de mi profunda pena. Yo le explicaba que no tenía de qué preocuparse, que sus alegrías eran las mías y que así me olvidaba un poco de lo que yo estaba viviendo. Que no pasaba nada si alguien la envidiaba por su obvio talento literario, o por haber adelgazado. Mea culpa. Porque después de muchas charlas similares, ella dejó de preguntar cómo me encontraba, cómo iban las cosas en casa, o cómo de roto seguía mi corazón. Para ella su ombligo se volvió el centro del mundo y el resto de los ombligos dejaron de importar. Yo le hablaba de que mi padre volvía a beber y ella me hablaba de que nosequé editorial le había dado el sí (ya iban tres, o cuatro…o cinco… perdí la cuenta). Y ahí estaba yo, arrepintiéndome de aconsejarle que hiciera lo que quisiera, que dejara de pensar tanto en los demás, que les dieran por culo. Quizás porque nunca creí que en algún momento yo formaría parte de “los demás”.

    En medio de las charlas literarias que teníamos, le hablaba de ideas. Ideas que bullían dentro de mí como escritora frustrada que me consideraba en ese momento, hablando con ella, una escritora que poco a poco se iba consagrando en su género. Un día, hablamos de una historia que tenía en la cabeza, y no sé cual de la dos dijo “Oye, estaría bien que la protagonista fuera educadora infantil ¿no?. Oye. Pues sí…” No tardó un mes en entregarme un borrador de una nueva historia en la que las protagonistas, eran educadoras infantiles (y estaban, claramente, inspiradas en nosotras). Le comenté que había cogido la idea –medio en broma, medio en serio- y su respuesta fue “oye, ni que no pudiera haber dos libros con educadores infantiles”. Y me dije “bueno, no pasa nada”… y la vida siguió entre nosotras como si no hubiera pasado nada.

    Toqué la primera puerta después de mucho tiempo sin poder escribir una palabra justo en ESTA página. Se lo conté emocionada y juraría que hasta ella se alegró por mí, porque después de dos años sin poder ponerme delante de un folio en blanco, me atreví. No funcionó. Pasaron un par de semanas y no recibí respuesta. “Estate tranquila” me decía “seguro que tienen un montonazo de cosas y por eso no te han respondido”. Lo siguiente que tuve en mis manos fue un pantallazo de su email en el que las administradoras de la página le daban la bienvenida a WeLoverSize después de enviar un artículo que yo ni siquiera sabía que había escrito. Nos lo contábamos todo. Ella tenía millones de puertas abiertas y yo solo había probado suerte en una. Igual es muy egoísta pensar que merecía algo que fuera mío en exclusiva, algo que me saliese bien A MÍ. Me dolió. Me dolió que no me hubiese contado que estaba pensando en escribir a la página (es más, probablemente si me lo hubiera contado yo misma la hubiera animado, aunque no necesitara mi permiso). Me dolió que no me contase que había enviado algo. Y finalmente me dolió que no pensara que igual, después de todo, podía dejar aunque fueran las migajas para alguien que estaba intentando, de todas todas, recuperar algo de esperanza en sí misma. Se lo dije y mil veces me pidió perdón. Su respuesta “puedes mandar otro artículo. Puedes seguir intentándolo. Que me hayan cogido a mí no quiere decir que no te vayan a coger a ti en el futuro”. Y me dije “no pasa nada, ya habrá algo mejor para mí”. Y nuestra relación siguió sin hacer más mención a ese momento, porque soy de las personas que una vez dice lo que siente, no hace más leña del árbol caído. Es más, le corregí artículos posteriores, le hice alguna cabecera y seguí llevando su página web profesional… creo que no fui una mala amiga.

    Lo último fue en Carnavales. Después de haber perdido peso (ella, yo sigo siendo una albondiguilla golfa con mucha personalidad), me decía que le hacía ilusión disfrazarse de princesa sexy (con esos disfraces a caballo entre lo que pretenden ser y bailarinas de barra). Yo le decía que mi gran ilusión era disfrazarme de Alicia (en El País de las Maravillas) con un disfraz chachi fiel al original, mandado a confeccionar y todo. Mi cuento favorito, el cuento que llevaba insistiendo tres años para que lo trabajaran en el cole de mi hija (y de sus hermanos) para tener la excusa ideal para hacérmelo. La última vez que quedó conmigo fue para decirme que se iba a disfrazar de Alicia para el cole. Que se había mandado a hacer el disfraz. De Alicia. No de conejo, no de la reina de corazones, no del gato, no de flor. Justo de Alicia. Ese día me callé y cuando en casa lloré lo que tuve que llorar –supongo que de frustración- y estaba más serena (quizás una semana después), se lo dije. Y me dijo que no era excluyente “que podíamos disfrazarnos la dos”, que “que se disfrazara ella no significaba que no pudiera disfrazarme yo”. Y se escudó en que “por lo visto no era la primera vez que tenía que recular por mí”. Incluso varias personas en el cole que la vieron disfrazada ese día me preguntaron si me habían “robado” el disfraz (lo mío con Alicia lo saben hasta en la China Mandarina). Si se dio cuenta gente que apenas nos conoce… ¿cómo fue que no se dio cuenta ella?

    Estoy cansada de que los demás me hagan daño (a voluntad o sin querer, como es el caso) y repetirme que no pasa nada. Porque sí pasa. Y cuando te paras y rebobinas la historia, y tienes la sensación de que no puedes decirle a tu mejor amiga (la mejor mejor amiga que has tenido nunca) que te encantaría comprarte la chaqueta de Harley Quinn porque va ella y se la compra primero, entre otras banalidades varias, es que la cosa, no está funcionando.

    Y sí, he sentido envidia. Pero de esas envidias que hacen que aunque lo quieras para ti, te alegres por la otra persona. No merecía su sarcasmo cuando me dijo “que sepas que voy a estar en la feria del libro, que sé que vas (le faltó decir para que no te mosquees porque lo hacemos las dos)”-cuando en la feria anterior fui, le hice las fotos y las subí a su página profesional-. Frases como “no te voy a pedir perdón por haber adelgazado”, “perdón por tener los ojos azules” o “por lo visto te he quitado tu momento” no me las merecía. Porque si hubo algo envidié de ella fue –como escritora frustrada que sigo siendo- todo lo que tenía por dentro (que son un montón de mundos que escribe y que gustan a las editoriales) y no como era por fuera.

    Desde entonces, no hemos vuelto a quedar. Nos hemos visto como si fuéramos conocidas cualquiera que se saludan cuando pasan por la calle. Igual estaba escrito que llegáramos y pasáramos. Igual era una historia con fecha de caducidad y horario en el velatorio. Pero soy tan subnormal, que acuso su ausencia, nuestras noches de perras malas criticando a todo quisqui… a veces echo de menos a mí mejor amiga del principio. Esa que también me quería a mí.


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    N.
    Invitado


    N. on #97072

    Menuda zorra. Hubo buenos tiempos, pero ha sido una vampira sin personalidad que se ha alimentado de ti. La auténtica eres tú, aunque las editoriales la prefieran a ella. Tener un don con las palabras es maravilloso, pero yo prefiero la belleza que va por dentro, la honesta, la que no tiene tantas florituras.

    Te mereces más. No la llores demasiado.

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    María
    Invitado


    María on #97099

    Hola LucesDelNorte! Siento mucho que te encuentres en esta situación, sé que puede ser algo muy duro, especialmente si va ligado a una falta de perspectiva en otros aspectos. La amistad es un pilar muy importante en nuestras vidas, y siempre tiene que hacerlas un poquito mejor, o al menos es lo que yo pienso, tal y como debe hacerlo una pareja, por ejemplo. Está claro que en toda amistad o relación romantica se dan momentos más o menos complicados, pero el balance total debería ser muy positivo, y no parece ser este el caso.

    Yo personalmente veo tintes de toxicidad (qué de moda está esta palabra!) en la dinámica de amistad que describes. No te deja ser tú misma, no te deja desarrollarte como persona, muestra cero empatía con tus sentimientos (lo de WLS, lo de adelgazar… Vamos, me parece alucinante), por lo que creo que a la larga te va a venir muy bien este distanciamiento. Sé que es difícil «perder» a una persona de esta manera, pero considero que conservarla en tu vida sólo te hubiese causado dolor, y vivir bajo la sombra de alguien que ni es mejor que tú, ni escribe mejor que tú, ni tiene los ojos más bonitos que tú, ni nada de nada.

    Como experiencia personal, a mí me ha pasado algo parecido. Yo tenía (y tengo) una amiga, que cuando le conté lo rota que estaba porque me enteré de que mi novio tenía otra novia desde hacía seis años, me decía que a ella con su novio le iba estupendamente y que nunca le haría algo así. Que qué suerte tenía yo de salir siempre con gilipollas, que así no me enamoraba mucho rato, que ella tenía muy mala suerte por salir con chicos que eran buenos y le robaban cuatro años de su vida (WTF y yo sin parar de llorar). Cuando adelgacé porque básicamente lloraba en lugar de comer, me llamaba anorexica de forma despectiva. Dice que visto fatal y que como me atrevo a salir con lo que salgo a la calle (esto me lo dijo cuando me compre unas sandalias plateadas monisimas del zara, imagínate). Lo que más gracia me hacía: decía que en las discotecas me tocaba mucho el pelo para ligar porque era una guarra (de campeonato ésta! Me toco mucho el pelo cada vez que bebo por manía pero al parecer como soy una anorexica que viste fatal no puedo ligar, solo se me acercan los chicos si me toco el pelo y como lo provoco yo, soy una guarra). Como ves, horrible. Una amiga lo que debería hacer es apoyarte, no hundirte más, aunque sea con tonterías de este tipo, porque son TONTERÍAS, no es lo que somos. Me quedo con las que si me cuidan, me miman, me respetan y tienen en consideración mis sentimientos. ¡Qué vivan las amigas buenas!

    Animo bonita. La vida es muy larga, y vendrán más amistades, amistades que, si tú quieres ir de Alicia, se disfrazaran del Sombrerero Loco. Y recuerda que tú eres una mujer estupenda, fuerte y valiente, que ha pasado por mucho, sí, pero que saldrá de todo eso aún más estupenda, fuerte y valiente. Un abrazo!

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    LucesDelNorte
    Invitado


    LucesDelNorte on #97146

    N: Muchas gracias por lo que parecen ser «ánimos». Pero créeme que ni ella es una zorra ni yo soy «más auténtica». Solo creo que al final tenían razón los que decían que igual se le había subido un poco a la cabeza y dejó de tener en cuenta con los sentimientos de quien la quería.

    Y aunque la eche de menos, y de vez en cuando llore un poco por lo que perdí, creo que como el error no es mío, no soy yo la que va a recular y a decir que «no pasa nada»

    María: Simplemente gracias por tus palabras. Sé que todo pasa por algo, incluidos los últimos dos años de mierda. Y que algún día miraré atrás y se verá todo lejos. Ahora es un poco cuesta arriba, pero vendrán tiempos mejores. :) Gracias otra vez :)

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    N.
    Invitado


    N. on #97150

    Lamento que no lo veas así. Cuando alguien se apropia de todas tus ideas y las convierte en suyas jugándose tu felicidad y tu bienestar en proceso tiene un problema. Lo malo es que es un modus operandi que está avocada a repetir en el futuro con sus próximas relaciones, porque no piensa por si misma, solo absorbe la personalidad de las personas que le rodean. Es un síntoma de inseguridad clarísimo. Será muy buena en lo que hace, pero tiene que tener a quien copiar las ideas para poder brillar.

    Al menos, me alegro de que tengas claro que el problema no lo tienes tú.

    Siento mucho por lo que estás pasando, y creo que deberías valorarte más. Nadie que se pone por delante y te hace daño por brillar más y ser mejor, más guapa, más profesional, más exitosa es una buena amiga, aunque te hayas reído mucho con ella en algún momento y hayáis compartido una complicidad. La amistad es otra cosa, es reírte, es llorar y como dijo la otra usuaria es disfrazarte de sombrerero loco si tu amiga quiere ir de Alicia. Es complementar, no robar. Es hacerte brillar, brillando juntas, no deslumbrarte. Es incluso dejar pasar esa oportunidad por tu amiga, por no hacerle daño, porque la amistad bien vale un sacrificio a veces.

    En serio creo que te mereces más, pero no soy yo quién debe creerlo.

    Ánimo.

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    Ana Ruiz
    Invitado


    Ana Ruiz on #97196

    Entiendo tu dolor porque crees que tu amiga te estaba quitando todo lo que tu querías. Pero… yo no veo que la historia sea tal y como tu la ves. Pero es porque estás mal, no es tu culpa.

    Primero, dices que las dos hablabais de literatura y no sabes cual de las dos tuvo la idea de que la historia fuera sobre tal. Entonces , ¿Que tiene de malo que ella la escribiera? Más cuando ella se animó a hacerlo y mandarla.
    Luego, todo el mundo es libre de escribir a esta página y no puedo saber que criterios para escoger los artículos… y nadie tiene porque contar que decide hacer con su vida solo porque tu lo hagas, lo siento. Puede que pienses que lo hizo para ir por tu espalda, pero puede que solo tuviera miedo al rechazo y no quisiera decir nada hasta estar segura.
    Y luego, lo del disfraz, es solo un disfraz. Sabes cuanta gente se disfraza de eso al año? Y como ella dijo, las dos podíais ir de los mismo, si es que no es nada malo… Creo que ella te ha tratado bien, por lo que dices, animado, y tú te lo has tomado todo a la defensiva porque te sientes mal contigo misma. Por no adelgazar, no haber alcanzado tus metas y ella si…
    No puedes culpar a nadie porque consiga cosas que tu quisieras pero por motivos no lo has conseguido. Lo haces para no culparte a ti y al final solo perderás a esa amiga, como parece que ya ha pasado…
    Mi consejo es que reordenes todo lo que pasó y pidas ayuda por que lo estas pasando mal y cuando estés mejor, verás como ves las cosas con otra perspectiva, y si de verdad esa persona no te merece, pues nada.
    Animos! Que vales mucho y te irá bien.

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    LucesDelNorte
    Invitado


    LucesDelNorte on #97299

    Ana, raro sería q contara mi historia desde la perspectiva de otra persona. Por supuesto esta es mi versión, y ella tendrá la suya, y probablemente le haya quitado hierro a las cosas que hizo, como tú. Sin embargo mi sentido de la lealtad hay cosas q no me permite entender.

    Por otro lado, nunca nadie te dijo si mi meta en algún momento de esta vida (o por lo menos de esta parte de mi historia) ha sido adelgazar, como en algún momento mencionas, como si de una sesión de psicoanálisis se tratara.

    De momento tengo muchos problemas pero los complejos los mantengo a raya.

    Aun así gracias por tomarte tu tiempo para responderme y darme tu visión al respecto :)

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