Hola a todos y a todas, vengo a vosotras en busca de consejo. Va a ser un poco largo así que pónganse cómodas:
Llevo con mi pareja año y medio y estoy atravesando un momento difícil en mi relación. Mi pareja tiene problemas en casa y hace meses tuvo que tomar cartas en el asunto. El caso es que desde aquello he notado un enfriamiento. Paulatinamente dejamos de mantener relaciones sexuales y de hacer cosas juntos. Los actos de cariño como besos, caricias y abrazos se mantuvieron, pero algo hizo clac. Un día, en un ataque de ansiedad que tuve, salió el tema por primera vez. Básicamente me dijo que ya no se sentía igual respecto a mí como al principio, antes quería estar todo el rato conmigo pero ahora ya no, y que había algo que no iba bien. Yo le respondí que era normal no sentir el éxtasis del enamoramiento, las relaciones se afianzan y se establece una estabilidad, se crea una complicidad y no un sentimiento meramente visceral; le ocurre a todas las parejas y no querer estar todo el rato juntos no es nada malo, cada uno necesita su espacio y yo respeto el suyo tanto como es posible, quiero que sea feliz y se realice.
En fin, la cosa quedó ahí y como el tiempo pasaba y las muestras de afecto seguían, no volví (ni él tampoco) a sacar el tema; en parte por temor, ya que yo no noto que nada ande mal (respecto a nosotros como personas, quiero decir). Mal hecho, porque lo único que hicimos con esto fue no hacer nada, y la bola de nieve crece.
Hasta ahora. Ayer salió el tema de nuevo, y en resumidas cuentas me dijo que yo no soy el problema, que obviamente hay algo mal y que ese algo es él que se tiene que aclarar, pero que ahora no lo puede analizar; que había pensado en que nos separáramos un tiempo. Hablando llegamos a la bendita conclusión de que el problema no somos nosotros respecto a la relación, sino el entorno. La ciudad no nos aporta nada, estamos cansados, y por sus deberes familiares perdimos parte del tiempo que nos dedicábamos a nosotros (bucear, pescar, ir al monte…). Al final entramos en una rutina sedentaria, y cuando en verano recuperamos ese tiempo no lo invertimos en nosotros; nos veíamos todos los días (porque vivimos juntos) y casi resultó en una costumbre, como cepillarse los dientes al levantarse. Somos personas activas, y estábamos yendo contranatura. El final ya lo sabéis.
De madrugada, sobre las tres, me llamó, había bebido. Ese día se había marchado a casa de sus padres, los cuales no están ahí ahora mismo, y todo lo anterior lo habíamos hablado por WhatsApp y con una llamada de teléfono. El caso es que lo hizo para decirme, lo primero, que el problema no era yo, que no me preocupase. Que el problema, otra vez, era el ambiente y que eso es solucionable, que le íbamos a poner solución. Yo le comenté que había estado pensando sobre aquello de alejarnos un tiempo, y que no estaba de acuerdo y no lo iba a hacer, porque ya lo había hecho con un ex y tal y como soy yo, mi forma de ser, eso no me ayuda; para mí (y respeto que a otras personas les funcione) es como huir esperando que el problema se solucione solo en vez de trabajar codo con codo en él. Pero que se me había ocurrido una pobilidad: él se vuelve a casa de sus padres, yo me quedo en el piso este mes, quizá el siguiente, después no tengo realmente a donde ir pero como estoy acostumbrada a la soledad espero en un futuro acordarme de esto y poder decir que lo superé y mejoré como persona en el trayecto. El caso, volver a empezar, romper con ese sedentarismo y esa rutina, volver a la primera cita, al primer beso, volver a quedar para tomar algo o ver una peli y despedirnos, volver a pasar juntos solo los fines de semana. Ambos coincidimos en que el problema no somos nosotros, no discutimos diariamente, no buscamos hacernos daño, seguimos teniendo y necesitando muestras de afecto, hace escasos días me dijo que le era una persona muy importante (sin venir a cuento, solo estábamos viendo una película y me lo dijo)… En definitiva, queremos querernos y queremos mejorar, queremos estar bien juntos. Así que la solución, creo, no es romper. No al menos sin haber intentado solucionarlo antes, no mientras sea por culpa del exterior y no del interior.
Por eso necesito consejos, si alguna pasó por algo similar, si me podéis recomendar qué hacer (o no hacer) para solucionarlo, si creéis que es un buen paso volver a vivir separados pero sin dejar la relación de lado. También había pensado en hacer juntos una lista como ejercicio, donde poner «cosas que me gustan de la relación», «cosas que mejoraría de la relación» y «cosas que me gustan de mi pareja»; un poco para tanto encontrar el quid a solucionar, como para recordar por qué estamos aquí, y por qué decidimos compartir nuestra vida con el otro. ¿Qué más pensáis que sería un buen método de ayuda?
Y, antes de finalizar, nada de terapia de pareja. Por mi parte ok, pero él no «cree» en los psicólogos así que descartado. Además, también pienso que llevamos demasiado poco como para meternos en eso, pero lo menciono por si a alguna se le ocurre como solución.
Muchas gracias por leerme y gracias de antemano por los consejos.
Muchos besinos.