Llevo años intentando disimular mi acento murciano como si me fuera la vida en ello y todo porque cada vez que abría la boca en madrid se vienen los chistes: ¡Murcia qué hermosa ereh!
O directamente lo imitan. Mal, por cierto.
Así que nada llevo siglos neutralizando mi acento y pareciendo presentadora de informativos, evitando decir pijo o acho.
sudando cada vez que se me escapa un “eh que sí” al final de frase
Lo peor es que ya me sale solo. Estoy tan entrenada que hay veces que ni me reconozco.
Y cuando vuelvo a casa y hablo con mi madre me doy cuenta de que me he pasado de lista
que lo mío no era adaptación
era puro complejo
Me da mucha pena haber llegado a esto, pero lo peor es que creo que lo tengo tan interiorizado que no sé cómo dejar de hacerlo. Ahora si de la nada empiezo a hablar con acento murciano me sueno forzada y además sería raro para mi entorno. En fin, que feliz sábado
