Llevo toda mi vida haciéndome cargo de mi madre, porque es una persona dependiente, pero me prometí a mí misma que si conseguía alcanzar el puesto que quería en mi empresa, me daría un respiro y me lanzaría a hacer el viaje de mi vida.
Esta primavera por fin he conseguido ese puesto y enseguida le pedí a mi jefe vacaciones para iniciar el viaje la segunda quincena de junio Le pedí a mi hermana que por una vez se hiciera cargo ella de mi madre y aceptó porque sabe que nunca hace nada. Empecé pasando dos semanas en Nueva York y después me iba una semana con todo incluido en República Dominicana para descansar.
La experiencia en Nueva York no ha sido como esperaba, todo es demasiado caro y en pocos días apenas tenía presupuesto. Además, ha hecho muchísimo calor y la mayor parte del tiempo he tenido como vecinos en el Hotel a un grupo de jóvenes que se han pasado el día borrachos y haciendo jaleo. La primera semana mi hermana me dejó tranquila, pero desde que empezó la segunda semana, me llamaba a diario histérica, pidiéndome que hablase con mi madre para tranquilizarla.
Ahora estoy en República Dominicana, supuestamente de relax, pero no es verdad, estoy más pendiente de mi madre y de mi hermana que de mí misma y las vacaciones que tenían que ser un sueño se están convirtiendo en un estrés tremendo. Me quedan cuatro días, pero estoy planteándome adelantar el vuelo para que me dejen tranquila. Si algo saco en claro todo esto es que no puedo seguir así, no puede ser que me pase la vida trabajando y cuidando a mi madre y ni siquiera pueda descansar tres semanas.
