Me hace mucha gracia la gente que piensa que los profesores de la ESO y Bachiller que van con los alumnos de viaje están haciendo el negocio del siglo. Probablemente el profesor ya ha estado en ese lugar tranquilamente, con su familia, pareja y/o hijos y no rodeados de 50 chiquillos con las hormonas totalmente alteradas. No se lo recomiendo ni a mi peor enemigo. En serio, a los profesores que hacen esos viajes habría que beatificarlos.
–
Los viajes son caros, más cuando los tienes que organizar para estos grupos, y las horas que echas buscando vuelos en los que quepan todos los chavales a la vez, que los profesores también, les tienes que perseguir recordándoles que tienen que tener pasaporte y autorización de los padres firmada, les recuerdas todos los días que se saquen la tarjeta sanitaria europea, luego tienes que estar 5 días pendiente de que nadie te robe todos esos pasaportes, no se metan en líos, no beban, no fumen, no se droguen, no vuelvan siendo uno más…
Son adolescentes que a veces olvidan las cosas por ahí, que prefieren ver tiendas a ver lo que se ha planeado, que deciden plantarse en minifalda en el Vaticano y se quejan porque no les dejan entrar…
–
Puedes informarte tú misma. Puedes estar pendiente de la AMPA (o como se llame ahora) y proponer cosas o ideas nuevas/mejores/distintas.
Yo también tengo la sensación de que cada vez todo es más caro, pero es cierto: sube el pan, sube la ropa, suben los vuelos y los viajes… y eso que a veces encuentras albergues pero tienes que viajar en fechas rarísimas para que te acepten a tantos chiquillos.
Si lo piensas, un viaje es caro pero incluye: vuelo de ida, vuelo de vuelta, autobuses para llegar del aeropuerto al lugar de estancia, la estancia, visitas a museos, desayunos, comidas y cenas… no te digo que sea una ganga, pero en serio, haz el cálculo.
–
Yo, personalmente, huyo como una rata cuando empiezan a organizar estas cosas porque me da pánico sólo pensar en tener que tener tantos menores a cargo. Que luego se portan bien, pero es que todo lo que pase en esos 3-5 días es responsabilidad mía.
–
Para muestra: durante la pandemia los padres/madres estaban al borde del colapso porque tenían que aguantar a sus propios hijos todos los días. Cuando abrieron otra vez los centros lo celebraban, y cuando se acaban las vacaciones de verano también… y eso que los «aguantáis» siendo 1-2-3 hijos, imagina aguantar clases enteras.