Hola, Dafne.
Estoy totalmente de acuerdo contigo en todo.
A ver, es que el chaval este debió de llevarse esa sensación de que soy una pija porque claro, me preguntó a qué se dedican mis padres (le dije que aún vivo con ellos) y, bueno, yo vengo de una familia acomodada, es cierto (no sé lo que es no llegar a fin de mes) pero no somos ricos ni nada de eso. Mi familia todo lo que tiene es porque ha trabajado para lograrlo. Antes nos podíamos permitir viajes y eso. Ahora es más complicado porque tenemos una pariente muy enferma y la tenemos que estar cuidando entre tod@s-
En mi caso, yo empecé a trabajar hace unos meses no tanto por necesidad económica si no por salud mental (estoy compaginando el trabajo con mis estudios y me siento mejor al trabajar que estar sólo delante de los apuntes) y porque me gusta tener dinero para mis hobbies o para hacer algún plan chulo con mis amigas sin tener que estar pidiéndole siempre dinero a mis padres.
Yo el primer trabajo que tuve fue un empleo donde me pagaban por horas similar a donde está trabajando ahora él. Claro, el sitio donde a mí me contrataron es un sitio de ambiente muy cayetano… pero a mí me pagaban una mierda y los compañeros me trataban fatal. Es más, hubo un mes que entre pitos y flautas me pagaron sólo 274 euros al mes (es verdad que era por horas, a jornada parcial, sólo iba 2 días a la semana y estaba al lado de casa. No me quejo del dinero que ganarse el pan está bien siempre).
Me busqué otro empleo no tanto por tema económico si no porque tuve muy mala suerte con los compañeros de trabajo. Quiero decir, yo soy neurodivergente (tengo un trastorno del lenguaje, me cuesta pillar los vaciles de la gente pero puedo hacer vida normal) y los compañeros de trabajo se burlaban muchísimo de mí por eso, también se enfadaban cuando tardaba en mirar los Whatsapp fuera de mi horario de trabajo (es que se les daba por mandarme Whatsapps con cosas del trabajo de madrugada y yo a esas horas estoy durmiendo), lo de la conciliación de la vida laboral y familiar no lo respetaban mucho, la verdad.
Entonces les dije que no iba a renovar el contrato con ellos y que además había encontrado otro empleo donde el salario y las condiciones laborales eran mejores (avisé con el tiempo de antelación que aparece en el Estatuto de los trabajadores y me llamaron pedanta por conocer la legislación laboral, ese nivel de gente). Cosa que no les hizo gracia pero yo no es por ser altiva, es que practico el autocuidado.
Ahora estoy trabajando en otro sitio también súper cayetano pero tengo un sueldo estable, vacaciones pagadas, mis compis de trabajo me tratan muy bien y están adaptando mis tareas a mi neurodivergencia. O sea, todo bien ahora.
Claro, todo esto cuando se lo conté a este chaval le debí parecer «pija».
A ver, yo todo esto lo pude hacer porque tengo un colchón económico en casa. Si tuviese cargas familiares como tiene él pues no iría seleccionando al dedillo los trabajos, aguantaría más. A mí no se me caen los anillos por trabajar pero si estoy en condiciones de poder negociar condiciones laborales favorables para mí (dentro de la ley) lo voy a hacer y es una pena que haya gente que tenga que estar aceptando según qué condiciones laborales o sueldos de miseria sólo porque lo necesita de verdad.
A todo esto, yo antes me consideraba de clase media porque vivía una vida muy cómoda. Ahora me empiezo a identificar un poco con lo de clase obrera porque mi sueldo me gusta pero no me llega para independizarme que un alquiler por mi zona es casi mi sueldo. Más bien yo ahora sería clase media quizá pero tirando a baja.
Y sí, soy consciente de que soy una privilegiada porque he tenido muchas amistades que han tenido menos suerte que yo en la vida y están viviendo situaciones mucho más complicadas que la mía. Oye, pues intento aprender de ellas aspectos de la resiliencia que puedo aplicar en mi vida y las admiro, mucho.
Luego a veces no puedo evitar sentir envidia por alguna compañera de colegio que tuve que, como vienen de familias con muy buena situación económica, pues ni estudian ni trabajan porque en casa no las obligan a nada. Pero también soy consciente de que esa clase de gente no le aporta nada a la sociedad (no lo digo por juzgar que están en su derecho de hacer con sus vidas lo que consideren) ni yo a día de hoy siento que tenga nada en común con esas personas (aunque en su día me llevaba bien con ellas)