Hola WLS!
Tras un tiempo leyéndoos en las sombras por fin me animo a escribiros, un poco por desahogo, un poco por saber cómo se ve la situación desde fuera y tener objetividad.
Veréis, tengo 27 y mi historia comienza como la de muchas otras: termino la carrera con su correspondiente máster, empiezo a trabajar de forma precaria, las amistades se comienzan a desperdigar por la geografía española según haya curro y, finalmente, mi empresa me envía un añito a trabajar fuera. ¿A un país guay? Bueno, a Serbia en un contrato de obra.
Aquí es donde todo comienza a «torcerse» y lo escribo entre comillas porque realmente no sé qué pensar, muchas diréis que es una oportunidad única y que hay que aprovecharla pero realmente me voy porque no me queda otra, no por mi espíritu aventurero. No hay plan B.
Vivir allí me da vértigo, no soy una persona que lleve bien la soledad. Lo de «ya harás amigos» lo veo más fácil de decir que de hacer… sobre todo cuando sientes una presión autoimpuesta de «o haces amigos o estas sola» y cuando para encima eres la típica persona incapaz de llamar amigo a un conocido del que ignorabas su existencia hace 2 meses lo que aumenta ese sentimiento de vacío.
Algunos amigos me intentan convencer de ir a Madrid a la vuelta, vivir juntos y salir los findes, que aún somos jóvenes y aunque sea una ciudad que me encante y un plan que de primeras me apetece, también pienso en el futuro ¿Compartir piso hasta bien entrada la treintena? ¿Y después qué? ¿Regresar a mi ciudad de provincias?

No me malinterpretéis, vivir aquí sería ideal pero no conozco ningún caso de personas que regresen de la capital donde suele haber más oportunidades y salarios mayores para «decrecer» profesionalmente además que ahorrar seguramente sea más fácil en mi ciudad porque sí, comprar un piso en Madrid me resulta prohibitivo.
A veces siento que la estabilidad está únicamente hecha para quienes trabajan para el sector público (funcionarios, profesores, bomberos médicos, enfermeras y similares) que para ganar un buen salario en la privada solo puedo hipotecar mi vida y salir de trabajar a las 20.00h, adiós vida. Quizá esta idea la veo reforzada porque ciertas conocidas han empezado a congelar sus óvulos previendo las pocas posibilidades de formar una familia antes de los 35 con el correspondiente embarazo de riesgo y me entristece.
Incluso he pensado en hacer la carrera de musicología (siempre me ha gustado y no descartaría estudiarla por gusto en un futuro) y opositar a secundaria porque me encantan los adolescentes pero claro, eso también implica asumir que lo que he hecho hasta ahora no ha servido para «nada» con la rabia que da y perder años de cotización pues el máster del profesorado tiene clases de mañana y tarde que lo hacen inviable, mientras que opositar y trabajar lo veo imposible (recordemos que hablaba de salir a las 20.00h de currar y que la jornada parcial es difícil de conjugar con la inestabilidad laboral).
Al mismo tiempo me siento frustrada por tener idiomas, un expediente académico en su día bueno, voluntariados y toda la pesca para al final darme de bruces con una precariedad laboral sin expectativas de mejorar o al menos sin saber cómo hacerlo mientras no veo que nada tenga por qué mejorar de aquí a unos años. Esa sensación de no depende de falta de control también me pone nerviosa. Supongo que lo de verdad me gustaría sería dejar de ser mileurista y salir a una hora normal pero no sé si eso existe en la empresa privada, no, no es broma.
Así que me encuentro en una especie de crisis existencial donde no sé si pienso como una cría caprichosa o realmente tiene sentido lo que digo y alguna se siente identificada conmigo. ¿Cómo lo véis?