Vengo a contaros mis problemillas, a modo de desahogo y por si alguien me cuenta alguna experiencia que me hace un clic en mi cabeza y me ayuda a avanzar.
Yo siempre he sido gorda. He tenido épocas en las que estaba más gorda y otras en las que menos, que, aunque yo me veía divinamente, porque lo estaba, mi peso no estaba dentro de lo normal que se me exige por mi altura.
Esas épocas dependían de si hacía dieta o no. He hecho muchas dietas, unas con más éxito que otras, algunas en las que alguien a quien pagaba me daba el papelito con el menú de 1200 calorías y se quedaba tan ancha y otras en las que por mi cuenta me proponía cuidarme, con un poquito de deporte y con los conocimientos que ya manejaba a la perfección: para el desayuno café y una tostada con tomate, un poquito de aceite y algo de proteína, para comer y cenar verdura y proteína, y para merendar una triste infusión con una fruta, pero que no fuera ni plátano ni uvas, vaya a ser que muriera por un ataque de azúcar en sangre.
He de decir que tengo treinta y pico años, y a lo largo de todo este tiempo, he vivido muy bien con mis kilos de más, he salido de fiesta, he bailado como una loca, he tenido mis ligues y lo he pasado genial, he hecho rutas de senderismo, he practicado deporte y, en definitiva, pues he tenido una vida normal. Pero con el añadido que, para mí, la comida siempre ha sido una vía de escape. Como cuando estoy aburrida, triste, enfadada, contenta, ilusionada, nerviosa, también como cuando tengo hambre, y es que, además de eso, me gusta comer.
Pero llevo un tiempo bastante largo ya, en el que tengo problemas de salud, concretamente en las piernas. Sé que hay algo de huesos, pero creo que puede haber algo muscular. Voy a médicos después de meses, incluso años esperando la cita y lo primero que me dicen es que tengo que adelgazar. Y cuanto más me dicen que tengo que adelgazar, más engordo, y cuanto más engordo peor me siento. Me siento una auténtica fracasada.

Antes me proponía cuidarme y bueno, con fuerza de voluntad yo lo conseguía. Pero es que yo no sé donde perdí mi fuerza de voluntad. Actualmente, me encuentro peor que nunca en cuanto a salud y en cuanto a estado físico, y mi problema de salud me impide a veces hasta caminar de paseo. Estoy en un bucle y no encuentro la salida.
Como ya he dicho antes, he tenido épocas en las que he estado más gorda y menos gorda, para que os hagáis una idea, mi peso en edad adulta siempre ha estado entre los 90 y los 115 kg. Pero la mayor parte del tiempo ha rondado los 100g. Yo sé que cuando me cuido y pierdo peso estoy más activa, con más vitalidad, me encuentro mejor físicamente. Y me autocastigo mucho por no conseguir perder ese peso que me impide tener una vida normal ahora mismo.
Estoy en terapia psicológica desde hace meses para aprender a manejar mi problema con la alimentación. Además, me estoy haciendo una experta en temas de autoestima, de cómo funciona el cerebro, de la ansiedad, de los pensamientos negativos, y como no, de alimentación. Pero no soy capaz de poner las cartas sobre la mesa y decir basta ya.
Siento mucha rabia por no ser capaz de adelgazar, por no encontrar la motivación que yo tenía para hacer deporte, porque los médicos se limiten a decirme que pierda peso sin ni siquiera hacerme pruebas. Y siento vergüenza de volver a esos médicos a decirles que estoy peor, y que me miren y me digan que estoy más gorda, porque es verdad.
Gracias por leerme