Hola a tod@s. Siempre leo sobre muchos temas por aquí, pero nunca me había animado a escribir en un foro hasta ahora. Quería contar una situación que arrastro desde hace tiempo con un grupo de amigas, las del colegio de toda la vida. Hemos estado muy unidas durante más de media vida, pero hace unos cuatro años hubo un punto de inflexión importante. Después de un año en el que apenas quedábamos, en una de las pocas veces que nos vimos expresé que sentía la necesidad de cuidar la amistad entre todas, porque casi siempre era yo la que tiraba del carro para quedar y no sentía que eso fuera recíproco. Además, notaba más afinidad entre algunas de ellas que si se llamaban habitualmente, etc. A partir de ahí salió a la luz un montón de cosas que, al parecer, las tres me tenían guardadas (nada especialmente grave, por aclarar), pero aquel día me afectó muchísimo y acabé marchándome muy disgustada. Para colmo, yo tampoco estaba pasando por un buen momento emocional. Días después me escribieron para intentar aclarar las cosas, pero yo seguía bastante dolida y les dije que no me parecía el momento y eso se alargó en el tiempo.
A los pocos meses fue mi cumpleaños y me felicitaron por el móvil de una manera muy fría, ya que durante todo ese tiempo ninguna volvió a intentar arreglar nada. Ese mismo día me enteré de que no habían querido participar en una sorpresa que me organizó mi pareja, que intentó involucrar a todo mi entorno, y eso me dolió todavía más. Se lo dije por teléfono y las respuestas no ayudaron nada: me tacharon de egoísta, entre otras cosas. Es difícil resumir todo sin dejarme detalles, pero el caso es que el asunto terminó aún peor.
Desde entonces yo lo seguí pasando bastante mal y decidí intentar hablar con cada una de ellas cuando se acercaban sus cumpleaños. Con dos de ellas conseguí, más o menos, acercar posturas, pero cuando llegó el cumpleaños de la tercera me enteré de que estaba embarazada y mis prioridades cambiaron. La felicité, por supuesto, y le dejé la puerta abierta para hablar, pero eso nunca llegó a suceder y hasta hoy no hemos tenido ninguna conversación.
Durante mi embarazo y durante los tres años de vida de mi peque, las dos con las que supuestamente estaba todo medio arreglado apenas se interesaron ni por mí ni por el niño. Es verdad que una de ellas tenía una situación familiar complicada, pero aun así yo me interesaba y le preguntaba. Ambas conocieron al niño una sola vez y no más, a pesar de que viven fuera pero vienen bastante a casa, y fueron las únicas personas de mi entorno que no tuvieron ningún detalle con el bebé (no por lo material, sino por el gesto). El contacto fue mínimo y casi siempre porque yo escribía. Tampoco conseguí volver a verlas desde entonces, aunque siempre intentaba proponer quedar cuando sabía que venían, hasta que dejé de insistir porque una también se cansa.
El caso es que hace unas semanas nos hemos vuelto a encontrar todas en el velatorio de un familiar de una de ellas, incluida con la que se perdió el trato al cien por cien. Yo estuve apoyándola como si nada hubiera pasado. En ese contexto, una de ellas comentó lo de quedar algún día, pero como siempre no se concretó nada. Sin embargo, allí mismo hablaban delante de mí de los planes que tenían juntas sin ningún tipo de cuidado; una de ellas incluso se notaba incómoda porque yo me estaba enterando de todo. Yo mantuve la compostura, pero me fui con el mismo disgusto de hace cuatro años, con esa sensación de sentirme desplazada. Sé que estoy dando una versión resumida y solo desde mi punto de vista, pero necesito saber cómo quitarme esta sensación. Soy consciente de que mucha gente en mi lugar ya habría pasado página y dejado atrás esta amistad, pero no puedo evitar que me duela.
He escrito solo para desahogarme un poco y para conocer otros puntos de vista o casos similares.
Un saludo a tod@s.
