Hola, chicas.
He sido mamá hace solo una semana, y aunque todo el mundo te dice que esto es duro… madre mía, ¡la realidad se caga en todas las películas de bebés con musiquita suave y gente con moño despeinado mono!
Mi niña nació sanota, grande y con mucha fuerza… tanta que lo primero que hizo fue engancharse al pecho de forma incorrecta y reventármelo. Literal. En menos de 72h tenía los pezones ensangrentados, no salía apenas leche, y la criatura se desesperaba tanto que solo lloraba. Yo lloraba con ella.
Nadie me explicó qué hacer si la lactancia no iba bien. Nadie me ofreció un plan B. Así que improvisé, como hacen muchas madres: le di leche de fórmula. Y ahí empezó otra batalla, una que no me esperaba.
Yo siempre pensé que si daba el pecho bien, y si no también. Pues no. Resulta que no soy tan zen. Me empecé a sentir culpable. Porque no estaba dándole «lo mejor». Porque su barriguita sonaba raro, porque lloraba con gases, porque yo pensaba que sus defensas iban a ser peores, que su desarrollo sería más lento… y, lo peor, porque yo me sentía floja por no luchar más.
Entonces subió la leche. Tarde, sí, pero subió. Fui a una matrona, me compré un sacaleches, y me explicó que si quería conseguir lactancia materna tenía que hacerlo TODO: primero pecho, luego mi leche sacada, y lo que faltase… con fórmula pero con un sistema de jeringas al pecho para que la niña no se acostumbrase al biberón.
Y yo, en medio de un postparto sin dormir, llorando cada dos horas, con los pezones rotos y la autoestima por los suelos, le dije que sí. Porque claro, hay que lucharlo.
Pero ahora que estoy en casa, agotada, con una niña que se enfada al no salirle lo mismo del pecho que del biberón, y un sistema de relactación que parece diseñado por un ingeniero del demonio, empiezo a preguntarme: ¿esto me va a hacer bien o me va a romper por dentro?
Lo que más me duele, más que los pezones o el insomnio, es la culpa. El pensar que estoy rindiéndome demasiado rápido. Que si le doy fórmula no estoy haciendo suficiente. Que si no lucho como una guerrera por la lactancia exclusiva, estoy fallando. Y de verdad: ¿es para tanto?
¿De verdad hay tanta diferencia entre un bebé criado con pecho y uno con fórmula? Yo fui alimentada con fórmula y no puedo tener mejor relación con mi madre. El vínculo está. El amor está.
Siento que todo el mundo juzga. Desde el hospital. Desde los grupos de crianza. Desde Instagram. Y yo solo quiero hacer lo mejor para mi bebé… pero también para mí. No puedo ser una buena madre si estoy rota.
Me planteo la lactancia mixta, pero no sé cómo hacerlo ni si sirve de algo. Sé que no es lo mismo que la LME, pero al menos sería algo. Quizá pecho lo que quiera coger, luego un bibe, luego sacarme leche si me queda energía… no lo sé.
Por eso vengo aquí:
Quiero saber vuestra opinión.
Vuestras experiencias reales.
Vuestra verdad, sin filtros.
Gracias por leerme. No seáis muy duras. Estoy cansada, sensible, perdida y con ganas de llorar. Pero también quiero hacerlo bien. Solo que no sé muy bien qué es “hacerlo bien” ya.
(corregido por WLS para facilitar su lectura)
