Es la primera vez que escribo y, supongo que por la facilidad del anonimato, me he animado a expresar(os) cómo me siento ya que pienso que nadie más que vosotrxs me podéis entender.
Este domingo es mi cumpleaños, cumplo 21 primaveras y, como cada año, cambiamos temporada de armario por estas fechas. El año pasado me di cuenta que la falda que con tanto cariño me había hecho mi madre ya no me quedaba igual, que me apretaba algo de cintura y me vine abajo, este año, al igual que el anterior, me ha pasado igual al ver que los pantalones que e tuve que comprar el año pasado porque ya ninguno cerraba o me apretaba demasiado de pierna, vuelven a no quedarme bien.
Hace un mes empecé un tratamiento de reducción de volumen, ya que a causa de las pastillas anticonceptivas y un segundo de carrera frenético, dejé de lado el gimnasio y empecé a comer mal a causa de la ansiedad y de una depresión no diagnosticada pero más visible visible que nunca. He visto cambios en mi cuerpo, he vuelto al gimnasio y he vuelto a la enésima dieta que funcionó durante un tiempo. Escucho halagos de mi familia y mi novio, pero en días como hoy pienso que nada de lo que estoy haciendo vale la pena.
Sé que mi vida no se debería medir por el número que hay en la talla de mi pantalón, por las estrías que aparecen ni por la cifra que me da la báscula (la cual hace años que prefiero no saber), pero en días como hoy dejo que todo lo que decían de mi en el colegio e instituto me afecte y note, una vez más, que el mundo es demasiado difícil de manejar.