Había acabado la noche sin que Claudia tuviera muy claro de lo que hablaba Gael y para el fin de fiestas todos los amigos habían ido a comer e iban a pasar la tarde en el pueblo vecino.
Él pasó toda la comida mirándola e insinuando que nadie se quería ir con él en el coche, así que, por matar su curiosidad e intentar descubrir que pretendía su nuevo amigo, cuando pagaron la comida e iban a dirigirse a su nuevo destino Claudia dijo:
-Stan, para no ir tan apretados en tu coche he pensado que me voy a ir con Gael, que dice que va sólo y así nos repartimos mejor.
Todos sus amigos se sorprendieron de la decisión, pero se despidieron de ellos y dijeron que se verían en la rambla para aparcar.
Claudia entró al coche y Gael empezó a hablarle y a sonreírle. A los pocos minutos de viaje ella tenía la sensación de que ya conocía casi toda su vida.
-Para el próximo año quiero presentarme a bufón de las fiestas, se lo he dicho ya a todos. Espero que me apoyen cuando llegue el momento.
Le comentó Gael cuando llegaron a la rambla unos quince minutos después que todos sus amigos.