Hace aproximadamente dos años, animé a mi mejor amigo a que aplicara a mi trabajo, ya que él trabajaba en una Big Four y yo tenía un empleo con buenas condiciones. Resulta que, al incorporarse allí, descubrió que tenía un amigo en común con una compañera, a quien yo aparentemente veía con normalidad. Sin embargo, me comentó que dicha compañera, que llevaba doce años con su pareja, llevaba vidas paralelas. Es decir, aunque en ese momento estaba buscando casa para comprar con su pareja actual, ella mantenía relaciones sexuales en secreto con distintos hombres, aprovechando los turnos de su pareja.
Esta compañera, llamémosla Sandra, se había acostado con un amigo de mi amigo, llamémosle Óscar. Óscar me contaba todos los cotilleos que se enteraba, y nos quedábamos sorprendidos de lo bien que ella podía llevar esa doble vida. Nos resultaba impactante cómo podía mantener una relación tan larga y, a ojos de todos, tan perfecta, mientras buscaba casa, convivía con su pareja y al mismo tiempo tenía diferentes amantes. Todos los detalles nos llegaban gracias a mi compañero, que conocía a uno de sus amantes.
Total, ellos empezaron a compartir coche para venir a la oficina porque vivían cerca, y eso hizo que Sandra empezara a contarle cosas de su relación actual con su pareja. Óscar me lo contaba, súper sorprendido, pensando cómo podía ser tan falsa.
Llegó la cena de Navidad en diciembre. Estábamos todos muy a gusto, tomando unas copas, cuando vi que desaparecían estos dos. Pensé: “Bueno, se querrán ir ya a casa, como viven cerca uno del otro”. Más tarde me informaron de que se habían ido Óscar y Sandra a tomar una copa. Yo pensé: “Vaya asco, Óscar quiere aprovecharse para acostarse con ella, ya que sabe que ella es bastante fácil en ese sentido”. Y también pensé: “Bueno, no está bien, pero que haga lo que quiera; no me voy a meter”.
A partir de ese día, Óscar empezó a comportarse de manera muy extraña. Yo no quería atribuirlo a esa noche con Sandra, pero su estado empeoraba hasta tal punto que llegué a pensar que él o algún familiar suyo pudiera tener alguna enfermedad grave. Un día, se sinceró conmigo y me dijo: “Sandra y yo somos pareja”.
Yo flipé y le dije: “¿Es una broma?” Y él respondió: “No, no es broma”. Yo le contesté: “Pero si Sandra tiene pareja”. Y él me dijo: “La va a dejar”. Yo le pregunté: “¿En serio te crees eso? Si ya sabemos que ha tenido hasta relaciones paralelas y un sinfín de infidelidades que no podría detallar aquí”. Y él me dijo: “Conmigo es diferente”. A mí me sonó atípico, pero como era mi amigo, le aconsejé según lo que pensaba y esperé.
Para mi sorpresa, Sandra dejó a su pareja de doce años y yo les di un voto de confianza. Recuerdo que él era mi mejor amigo. A partir de entonces, cambió: dejó de ser una persona alegre, dejó de salir con su grupo de amigos, incluido yo. Nos canceló un viaje que teníamos planeado a Alemania semanas antes porque no quería estar sin su pareja. Nos dejó tirados en cumpleaños y fiestas ya planificadas. Solo lo hemos visto una vez más desde que empezó su relación con Sandra.
Me he dado cuenta de que Sandra es una persona manipuladora que, durante doce años, ha mantenido una vida paralela con su ex, y que ahora está alejando a mi amigo de todo su círculo, aunque él ha sido responsable de todos sus actos. Me da pena porque sé que se ha distanciado de su familia, de todos sus amigos y, en el trabajo, ella tampoco le deja hablar con nadie, aunque todo lo hace de tal manera que él piense que es decisión suya.
Llegó un punto en el que él me dijo que deberíamos dejar de ser amigos porque Sandra quería hacer una distinción entre el ámbito laboral y su vida privada, y que yo, por desgracia, aunque habíamos sido mejores amigos, ahora pertenecía al ámbito laboral. Le recordé que fui yo quien le animó a entrar en este trabajo, y me respondió: “Y no pretenderás que te dé las gracias”.
Actualmente llevan seis meses de pareja, de los cuales cinco viven juntos en la casa que él se ha comprado. Él, que iba a ser testigo de mi boda, lo he tenido que quitar porque ni siquiera tengo garantías de que vaya a asistir, ya que ahora solo tiene ojos para Sandra. Ha pasado de ser alguien alegre a alguien triste, probablemente por el miedo constante de que le pudiera pasar a él lo que le pasó al ex de Sandra. Además, sintiendo cierta pleitesía hacia ella, ha asumido la responsabilidad de ser “el elegido” para que Sandra dejara a su pareja con la que pensaba casarse y tiene que estar a la altura.
¿Qué opináis?
