Vivo una telenovela en el trabajo: un chico y una chica con una tensión sexual de agárrate y no te menees. ¡Y con lo que me gusta a mí un buen drama!
Son buenos chicos, pero confundidos, diría yo.
El roce hace el cariño y estos dos tontolabas pasan mucho tiempo juntos en la oficina. Si bien su relación parece una buena amistad, yo vislumbro pequeños gestos y sonrisas que parecen pasar desapercibidos para el resto; que si situarse muy juntos el uno de el otro, que si un furtivo roce en el brazo, o mirarse y darles la risita tonta. (Ay es que no sé como no se dan cuenta).
Y me da pena.
Él tiene que tener un cacao, pues está muy enamorado de su novia pero se ve que pasar tiempo con nuestra compañera ha despertado algo en él. Y ella, qué decir de ella… atrapada en una relación con un cretino «casi algo» que la trata como el culo.
En estos dos años que llevan trabajando juntos, he visto como su relación ha ido creciendo poco a poco, se fueron conocieron sin expectativas, sin esperar nada del uno del otro y están completamente cómodos el uno con el otro, cosa que, la chica no consigue con nadie. Y cuando menos se lo espera… fíjate tú.
Él sufre porque ve como ella no se valora y se deja pisotear por sus ligues, mientras ella sufre porque sabe que no tiene oportunidad.
Y mientras tanto aquí estoy yo, la vieja de la oficina viendo una bonita historia en la que estos dos niños no ven que el uno está por el otro, y los veo contenerse y pienso, qué lindo pero qué pereza volver a pasar por ese le gustaré, no le gustaré, me odiará, que habrá querido decir con esto, qué significa esto otro. ¿No creéis así?
¿Qué acabará pasando?
