No soy de series, lo reconozco. Me va mucho más una buena peli, mientras abro una botella de vino.
Pero la cuarentena está dando mucho de sí. Y claro, acabas cayendo. Porque una es débil y esos nórdicos en pieles y en cueros, asalvajados y con cuerpos imponentes, pues claro, te acaba llamando.
El problema viene cuando pasan los capítulos y las temporadas y resulta que los hombres envejecen, cambian , perooo las mujeres nooooooo.
Hostias!!! Me estás diciendo que las vikingas no envejecen? Que conviven con sus nietos (en la ficción), pero que tienen el mismo esplendor que unas adolescentes?
Pero de qué coño va esto? Pues amig@s mi@s esto va de la vida misma. De lo difícil que lo tienen, en primer lugar, las actrices cuando van cumpliendo años, ya que no las quieren ni para interpretar personajes de su edad. En segundo lugar, de lo difícil que lo tenemos las mujeres en general y las mujeres jóvenes y adolescentes en particular.
Series, pelis, anuncios, instagramers, youtubers, prescriptoras de estilo, cantantes, actrices y la vecina del quinto… pero qué cojones pasa? Años cumplimos tod@s y sus estragos nos pasan factura, peroooo…que no se vea. Tapar, ocultar, negar, es la clave!!
El problema gordo viene cuando compramos lo que nos venden. Cuando creemos que esto es así y así actuamos. Si yo tengo canas soy vieja (o descuidada), si las tiene mi adorado George Clooney es madurito interesante. MAL, muy MAL!!!
Desde pequeñ@s, si no tenemos cuidado y somos conscientes de ello, nos atiborran de estereotipos, de frases hechas y , creo que lo peor son las imágenes, hoy casi todo es imagen.
Hoy hay tímidos intentos de normalizar lo normal. Pero de momento no cala en la conciencia colectiva, en la normalidad (cuantísimo me gusta esta palabra, “lo normal”, que incluye todas las realidades).
Coño, pues yo quiero ser como George si me dejo las canas porque me da la gana, (o no me las dejo). Aquí, de momento, solo sirve una cosa; echarle un par de ovarios y tirar para delante con lo que yo crea que es correcto para mí, sin juícios de valor, porque igual no lo es para tí y también está bien.
Más autoestima y menos tintes, podría ser un buen lema……….pero amig@s hay un pero, bastante gordo, los tintes son mucho más fáciles de conseguir que la autoestima. Ésta no la encuentras en el súper ni en le peluquería, tienes que currártela tú. A lo largo de tu vida. Pero aún hay otro problema añadido: la mayoría de las veces intervienen muchas personas, demasiadas, que juegan con nuestra autoestima en construcción. Unas para ayudar y otras para patearla y dejarnos hech@s unos trapos. Es en esta última situación cuando tomamos decisiones que no nos representan, buscamos cariño a la desesperada en situaciones que sabemos que sólo nos traerán más problemas…en fin, iniciamos una espiral de autodestrucción. ¿Todo por culpa un puto tinte?. No, amig@s el tinte no tiene nada que ver, pero lo que sí es importante llegado este momento es coger de los pelos (con canas y desgreñados), a nuestra autoestima, darle un buen remeneo y gritarle con todas nuestras fuerzas “tú te quedas aquí”. También vendría fenomenal elegir otra serie y sobre todo, acabarse la botella de vino, y si es necesario, abrir otra (aunque sea un cartón de vino para cocinar).
LuReKa.