Hola me llamo Paola y necesito soltar lo que tengo dentro. Llevo con el padre de mi hija desde hace 12 años, casados 5. Para resumir un poco ya que 12 años da para mucho, mi relación con él ha sido muy turbia. El primer año fue perfecto, hacíamos mil planes juntos, me sentia a gusto con él, sexo genial… Aunque habia cosas que no me acababa de gustar como fumar Maria, mucho. Al año todo empezó a cambiar. Dejó de ser cariñoso solo lo era para conseguir sexo, la convivencia era un desastre ya que no hacía su parte de las tareas (ya vivíamos juntos antes), económicamente fatal (daba prioridad a su adicción y no a las facturas) , trabajo igual (no lo renovaban en los trabajos por coger muchas bajas, la gran mayoría era cuento, de ahí que las empresas se daban cuenta)… Todo el pack vaya.
Peleábamos, gritabamos, nos faltabamos el respeto, a la que le ponía un límite me acusaba de infiel y me veía en el círculo de demostrarle que eso era mentira, hasta que dió su primer golpe a la pared por no darme a mi. Era incapaz de de dejarlo por lo vivido anteriormente, creí que era yo el problema. La cosa fue que acabe comprando un piso con él y teniendo una niña a pesar de todo. Su falta de control era cada vez más grande, el tener una criatura fue la hostia más grande.
He pasado la maternidad sola, con la casa sucia y desordenada porque no me daba la vida, mientras él en una habitación encerrado fumando porros y con el móvil. La cosa es que cuando a él se le cruzaba y la niña pedía atención de su padre, él la empujaba y demás.. Él tiene la mano suelta con la niña. Y yo como madre me encaraba con él. Mi hija ha presenciado muchas discusiones muy fuertes entre nosotros y eso a hecho mella en ella. Actuaba con agresividad, le costaba relacionarse, no aceptaba los cambios…
Con lo cuál el colegio y servicios sociales me derivaron al psicólogo porque no sabía que pasaba (yo no decía nada de lo que pasaba en casa), por si era autismo o similar. Pasó el tiempo y seguía sin ningún diagnóstico, pero en casa los problemas se hacían más grandes. Le dieron el alta de donde estaba y pasó al juvenil (6 años). El curso pasado yo estudiaba y trabajaba, así que la gran mayoría de los cuidados eran de su padre. Ese año fue un desastre. La niña sufría ataques de ira, no jugaba con nadie, se aislaba cada vez más y tenía mucha agresividad dentro. También tenía conductas sexualizadas e inapropiadas para su edad. Yo me imaginaba por que era pero no con lo que me he encontrado. Todo el equipo docente siempre ha estado muy pendiente de la niña. En agosto decidí separarme y ha sido una montaña rusa desde entonces, y aún vivíamos juntos. Total, hace una semana me reunió servicios sociales en el colegio y, en resumiendo, activaron protocolo de abuso sexual hacia el padre. Yo no he presenciado nada pero no pongo la mano en el fuego por él.
Como madre, tengo que defender el bienestar de mi hija, así que dejé de vivir en casa y, al final puse denuncia. Si no la hubiera puesto, al estar todo activado (servicios sociales, colegio, médicos) me hubieran quitado la custodia a mi también. La niña tiene que testificar sino no ponen protección ni para ella ni para mí a pesar de que tienen a todos los organismos encima. Como es tan pequeña tienden a normalizar muchas conductas y tengo miedo de que no hable y que él luego utilice esto en contra mía. A más, he decidido denunciar mi parte (ya había ido a la policía por ataque de ansiedad el mes pasado y me hacían seguimiento de violencia de género)de violencia psicológica, económica, vicaria (ya lleva tiempo utilizando a la niña para decirle cosas malas de mí, ella me lo cuenta y se enfada con el papa). Tengo la cabeza con muchas cosas encima y no quiero que perjudique más a la niña ni a mí. Las dos necesitamos paz y con él cerca es imposible.
Todos los organismos están a mi favor, dicen que estoy haciendo lo correcto como madre protectora y que soy muy valiente, pero eso no quita la culpa y la parte emocional hacia él. Tengo personas a mi lado que me apoyan, esa es la suerte, pero a veces uno necesita una fuente externa para ver cosas que uno no ve y que no estén condicionadas. Gracias por leerme
