Buenos días a todas. Quería compartir con vosotras mi situación, por si a alguna le ha pasado lo mismo. Lo cierto es que me siento bastante triste y atrapada.
Os cuento: en mayo de 2024 me quedé embarazada. Fue un descuido; ninguno de los dos estábamos en el momento adecuado para convertirnos en padres, sobre todo mi pareja, que en ese momento se encontraba sin trabajo. Además, tampoco llevábamos mucho tiempo juntos.
Yo nunca he tenido un gran instinto maternal, y al tener veintiocho años pensé: «Mejor lo dejamos para más adelante, cuando ambos estemos más asentados», porque, honestamente, ninguno de los dos veíamos que fuera el momento.
Muy bien, pues pido cita con mi médico de cabecera, que me deriva a una clínica privada, y allí me realizan la intervención. Fue todo muy rápido y, apenas dos semanas después, ya pude hacer vida normal.
Lo que me pasó fue que, unos días después de haber abortado, una tristeza muy grande me invadió. No era capaz de consolarme con nada y me sentía tremendamente mal por lo que había hecho.
Seguía pensando exactamente igual, pero en ese momento eché en falta que mi novio me apoyase un poco, o que me dijera que, si decidía tenerlo, iba a estar ahí… cosa que no ocurrió.
O sea, él nunca me abandonó, ni me dijo que si yo decidía no tenerlo se iba a quitar de en medio, pero me quitó totalmente las ganas de tenerlo. Lo veía como un problema y, aunque yo pensaba igual, me hubiera gustado escuchar otras palabras de su boca.
Sé que le dio pena, pero a mí me dio muchísimo más. No me esperaba la reacción que tuve: tan depresiva y tan mal. Me sentía hundida y sentía que había cometido un error tremendo. No porque quisiera tenerlo, sino sin explicación… No entendía por qué, de un momento a otro, con algo que yo tenía tan claro, me estaba arrastrando a una especie de depresión.
Poco a poco, y con mucho esfuerzo, fui olvidándome del tema, también con el apoyo de mi pareja, que me recordaba cada día que era lo que habíamos decidido, y que él, en ningún momento, me habría dejado sola. Pero siento que no termino de superarlo, y que esa herida aún está en mí, a día de hoy, enfriando bastante la relación, pese a que no es su culpa.
¿A alguna más os ha pasado algo similar? Me gustaría volver a estar bien y que, con mi pareja, la cosa fuese como antes, pero tengo días en los que pienso que jamás lo voy a superar del todo.
