Buenos días, os pongo en contexto: hace 2 años y medio le detectaron a mi suegra cáncer, el cual ya estaba en fase muy adelantada y no podíamos hacer nada, solo esperar a que llegase el momento. Hablamos de una mujer de 59 años que a su vez, tenía a su cargo a su madre, de 94 años que no podía moverse de la cama. La situación era tan complicada que mi pareja y su hermano decidieron ingresar a la abuela en una residencia ya que no había más opciones. Mi suegra ingresaba cada 2×3 en el hospital y todos los demás trabajábamos. Esto ya fue un punto muy fuerte en mi pareja, ya que se sentía muy culpable de haber metido a su abuela en un residencia. Le dolía el alma.
A los pocos meses de este hecho, un sábado de agosto, nos llaman comunicándonos, que la abuela estaba ingresada y que estaba muy malita. Por tanto teníamos este percal: la abuela ingresada muriéndose y mi suegra en casa con todo el proceso que lleva tener cáncer. No pudo ir ni al entierro de su madre, no se sostenía en pie. Por tanto, mi pareja quiso estar la última noche con su abuela y falleció con él. Para él su abuela era su segunda madre, una relación irrompible que sólo era cariño y amor. Golpetazo duro que le da vida: fallece la abuela.
Pero lo peor no fue eso. A los 2 días, un martes, mi suegra tenía quimio. No pudieron dársela: se estaba muriendo y no lo sabíamos. Ese mismo día por la noche, fuimos todos con ella por que le quedaban horas. Y sucedió, de forma inesperada, rapidísima e injusta: fallece mi suegra, la madre de mi pareja. Hostión que nos dio la vida que todavía no sabemos si nos hemos recuperado. En 1 puta semana, 2 entierros. 2 entierros de las personas MÁS IMPORTANTES de mi pareja: su abuela y su madre. La semana más dura e incrédula de mi vida. Tan solo 2 días de diferencia.
Tras este contexto os cuento: mi pareja tiene 30 años, yo 28. Sin hijos ni cargas. Siempre habíamos tenido un vida sexual activa, sobre todo hasta que empezamos a convivir juntos. Llevamos desde enero de 2023 viviendo juntos. Los hechos descritos anteriormente sucedieron en agosto de 2023. Desde entonces, nuestra vida sexual ha caído en picado. De manera descomunal. Puede pasarse meses sin querer tener relaciones sexuales, nada le excita. Estuvimos el verano pasado en terapia de pareja y él manifestó claramente que la líbido se le había ido, que ni siquiera se le pasa por la cabeza. Y lo entendí durante mucho tiempo, pero ya hace 2 años de todo esto y la cosa sigue exactamente igual o peor… Fue al médico y dice que el médico no le recetó nada. Ni siquiera le apetece masturbarse él solo. Y yo me estoy volviendo loca: intento darle todo el tiempo del mundo, que sea él el que me busque… pero es inviable. La relación esta genial en todo lo demás, trabajamos mucho la comunicación y este tema se habla, a cuanta gotas, pero se habla. Él dice que pone todo de su parte, pero que nada.
Y yo estoy agotada emocionalmente: lloro muchísimo por este tema, porque ya hasta la líbido se me está yendo a mí. Muchas veces le pregunto si le apetece y la respuesta no es un «no» rotundo, pero es una excusa que significa que no. Sé que no hay terceras personas, que no se ha vuelto gay ni nada de lo podáis pensar.
Siento que está en un depresión silenciosa y que no hay forma de sacarlo de ahí.
Ahora mismo llevábamos casi 2 meses sin tener relaciones. Me afecta ya emocionalmente por que siento que quizás es mi cuerpo (que podría estar mucho mejor) el que quizá ya no le excita. Puedo dormir en pelotas delante de él y ni se inmuta.
Necesito saber si alguien más ha pasado por una situación similar y cómo ha procedido. Siento que es muy joven para haber perdido la líbido de esa manera. Y es un problema que tenemos en la relación, el cual él parece ser que no le da tanta importancia como yo.
Gracias por leerme, buen finde. :)
