No sé ni cómo empezar este post pero necesito sacarlo de dentro porque siento que me estoy rompiendo por momentos.
Mi hijo acaba de empezar el cole. Y cada mañana es una pesadilla. Llora desconsoladamente al entrar. Me agarra fuerte, me suplica que no le deje allí, que no me vaya. Me dice que me quiere mucho, que quiere estar conmigo. Y yo me voy con el corazón hecho trizas, fingiendo una sonrisa mientras le suelto la mano y se lo llevan llorando.
Y luego me meto en el coche y lloro yo. Lloro hasta quedarme sin lágrimas. Me siento la peor madre del mundo. Siento que le estoy fallando, que lo estoy obligando a vivir algo que no quiere, que no necesita todavía. Y aunque sé racionalmente que es una fase, que es parte del proceso, que la adaptación escolar puede ser dura… emocionalmente no lo estoy soportando.
Cada noche me voy a dormir con ansiedad pensando que al día siguiente volverá a pasar. Que tendré que volver a soltarle la mano mientras llora mientras me dice “no me dejes aquí”.
Ya no tengo ganas de nada. No me concentro en el trabajo, no disfruto de nada. Solo pienso en su carita triste, en sus ojitos llorosos, en cómo me busca cuando se lo llevan, y en lo duro que debe de ser para él también. Y yo no puedo hacer nada. Me dan ganas de no llevarle. De quedarme en casa con él. De protegerle de este mundo que a veces parece tan frío y tan poco empático con los más pequeños.
Y sí, sé que me vais a decir que luego se le pasa que se queda bien, que juega, que es normal… pero no sé por qué a mí esto me está afectando tanto. Me da miedo que esté dejando huella en él.
¿A alguna le ha pasado? ¿Se os ha hecho cuesta arriba esta etapa? Porque yo sinceramente creo que estoy entrando en depresión y no sé cómo pedir ayuda sin que parezca una exageración.
Gracias por leerme. Solo eso ya me ayuda un poco.
