Hace unas semanas conocí a un chico al que ya conocía de vista desde el instituto, coincidimos en una boda y conectamos muchísimo. Todo fue bastante intenso desde el principio: nos liamos, pasamos mucho tiempo juntos, dos noches durmiendo juntos, muchísimas conversaciones, videollamadas, hablar todos los días… y la verdad es que me gusta mucho.
Él me trata increíble, es cariñoso, atento, paciente y se nota muchísimo que le importo. Y yo también quiero intentarlo con él, eso ya lo tengo claro. Me gusta de verdad y no quiero salir corriendo ni autosabotear algo bonito.
Pero aquí viene mi rallada: hace unos meses salí de una ruptura muy dura que me dejó bastante tocada emocionalmente. He estado en terapia, sanando mucho y aprendiendo a priorizar mi paz. Y a veces, aunque él me guste muchísimo, me agobio.
No es que no quiera estar con él. Es más una sensación rara de saturación cuando todo va muy rápido o muy intenso. Hay momentos en los que estoy genial, ilusionada y feliz, y otros en los que necesito mucho espacio y me asusto un poco. Supongo que una parte de mí todavía tiene miedo a volver a sufrir o a perderme dentro de una relación.
La buena noticia es que ya no tengo dudas sobre si quiero conocerlo: sí quiero. Solo quiero aprender a hacerlo bien, sin huir cuando me agobie un poco y sin repetir patrones del pasado.
Mi pregunta es:
Os ha pasado eso de que alguien os guste muchísimo pero aun así necesitar muchísimo espacio al principio?
Es normal sentirse un poco abrumada después de una ruptura fuerte aunque haya ilusión real?
Me estaré autosaboteando por mis miedos?
Porque me gusta mucho, pero a veces mi cabeza y mi corazón parecen ir a ritmos distintos
