Hola, quisiera contaros una duda que me reconcome algunas veces por dentro. Más por desahogo que por otra cosa. Primero voy a poneros en contexto, a contaros la historia de mi relación tóxica con este chico, mi posterior depresión y mi salida a flote para que podáis entender mi duda.
Cuando tenia 14 años (ahora tengo 25), me enamoré perdidamente de un chico de mi barrio, el tenía 3 años más que yo pero parecía no importarle. Empezamos a tontear cuando mi grupo de amigas se empezó a juntar con su grupo de amigos y fue surgiendo el amor, o al menos lo que yo creía que era amor. Al principio era muy atento y paciente, yo nunca había besado a nadie y el me enseñó a hacerlo, poco a poco empezó a querer más, a los 3 meses ya me obligó a practicarle sexo oral, lo hacía porque le quería con locura y no quería que me dejara. Un día no pude quedar porque tenía que estudiar y esperó a que se fueran mis padres para venir a mi casa a gritarme y me dejó. A las dos semanas volvimos aunque yo sabía que se había estado liando con otra chica, yo estaba inmensamente feliz, no sabía en qué me estaba metiendo.
Con el paso del tiempo, sus amigos empezaron a hacer comentarios sobre mi, se reían de mi cuerpo, de mi pelo (porque lo tengo muy rizado) hasta tal punto que un día al salir del instituto me esperaron en una esquina, me rodearon todos (incluido el que era mi novio) y empezaron a darme vueltas, a escupirme, pegarme en la cabeza y tocarme los pechos. Recuerdo llegar a mi casa llorando, con el pelo como si estuviera cayendo la tormenta del siglo de los escupitajos, dando gracias a Dios de que mi madre no estuviera para que no me viera en ese estado. No se en qué pensaba para que en esos momentos no dijera HASTA AQUÍ, pero tenía tanto miedo a estar sola que aguantaba el tipo y ponía buena cara.
A las pocas semanas, la casa de una de mis amigas se quedó sola y me invitó a dormir, yo creía que íbamos a estar ella y yo, pero al llegar resulta que mi novio le había convencido de que me iba a hacer una cena romántica y mi amiga se fue a casa de sus abuelos y ella se fue. Al principio todo estaba bien, el no paraba de decirme que solo me quería a mi por lo que después de cenar, nos fuimos a dormir a la cama de los padres de mi amiga. En ese momento, su comportamiento cambió, de dulce a autoritario, de nuevo me obligó a practicarle sexo oral pero eso era algo a lo que yo ya estaba acostumbrada. No me obligaba fisicamente, me chantajeaba diciéndome que si no lo hacía, me iba a dejar o también que enviaría fotos que me había hecho a todos los que conocía, por lo que siempre accedía. Cuando terminó en mi boca, supe que quería más y empecé a tener mucho miedo. Se colocó encima mía y me violó, recuerdo darle patadas, el ardor y el escozor al entrar dentro de mi. Cuando me penetró, empecé a llorar y el paró, creía que ya había acabado, que se había arrepentido y me iba a dejar ir pero no fue así, se rió y me dijo «No te quejes tanto que seguro que te gusta», creedme que eso fue lo que más me dolió, que se riera de mi de esa forma tan macabra. Después de eso dejé de llorar y espere a que terminará, sin oponer resistencia porque sabía que era inútil. Cuando terminó se vistió y se fue de la habitación, yo me quedé en la cama llorando y oí la puerta de la calle y supuse que se había ido. Me vestí como pude porque no paraba de temblar y me dispuse a irme a mi casa pero cuando salí de la habitación, le vi a el y a dos de sus amigos. Ahí intenté irme lo más rapido posible, manteniendo la compostura para que no notaran mi miedo pero no me dejaron. Por suerte, ellos no me violaron, en ese entonces estaba de moda la WWE y la lucha libre, pusieron el colchon de matrimonio en el suelo y empezaron a luchar entre ellos como energúmenos, hasta que mi novio vio que yo era más manejable y me levantó con las piernas para ponerme bocabajo y que mi cabeza diera en el colchón. A partir de ese momento, no recuerdo nada. Quiero creer que fue mala suerte, pero mi cabeza tocó el suelo, me doblé el cuello y me quedé inconsciente porque me desperté en el piso de mi amiga, sola y con ganas de vomitar, ellos me habían dejado allí tirada como un perro. Volví a mi casa y se lo conté todo a mi madre, para que me ayudara a salir de ese agujero.
Con mucha paciencia conseguí alejarme de ellos, repetí curso, no salía de mi casa, me refugié en la lectura y la música, empecé a conocer gente a través de internet. En ningún momento denuncié, porque sabía que si se enteraba mi padre, los mataba a todos. Después de casi 5 años de altibajos, conseguí tener un grupo de amigos sano, pasé de querer suicidarme a abrazar la vida y dar gracias por haber salido de allí. Tuve una pareja, que al final no salio bien, pero gracias a el pude volver a estar delante de alguien desnuda, me trato con mucho mimo, tuvo muchísima paciencia con mis ataques de ansiedad cuando hacíamos algo más sexual, tras dos años de relación, pude volver a tener sexo. No fue placentero, pero al menos pude hacerlo sin tener una crisis.
Hoy tengo 25 años y puedo decir que lo he superado pero echo la vista atrás y me doy cuenta de que he tenido muchas parejas sexuales, más o menos placenteras pero soy una chica muy sexual. Me masturbo a diario, tengo sexo 4 o 5 veces a la semana, con mi pareja actual llevo 4 meses y los dos somos muy viciosos, el tema del BDSM me encanta, me gusta que me azote, que me pegue, que sea autoritario. Tengo esposas, vibradores, me encanta el anal, parece que nunca tengo suficiente. Mi duda está en que es posible que tenga relación mi pasado de abusos con la necesidad imperiosa de tener sexo y probar cosas nuevas? Hay veces que creo que es más una secuela o un trastorno que una parte de mi personalidad y me siento culpable.
He querido resumirlo lo máximo posible pero si alguna está pasando por algún abuso, me gustaría escuchar su historia. A mi me ayudó contarselo a gente que había sufrido lo mismo. Quizas pueda ayudarla a salir de ese hoyo.