Lo más seguro es que he de ser juzgada y pues a lo mejor lo merezco, pero ni modo, aquí va!
Llevaba ya unos 15 años de matrimonio, dos hijas y un perro, mi esposo es un hombre atractivo y eso me parecía maravilloso, hasta que guapo esposo me puso los cuernos, y no unos cuernos cualquiera, unos tamaño alce, peor aún con una chica bastante fea.
Y no lo digo porque la mujer vea más fea a la rival, si fuera bonita lo decía, yo tonta y con falta de autoestima y sin trabajo en ese momento, perdoné si perdoné y seguí con él, eso sí cada día más con menos autoestima, sin arreglarme y con poco amor propio, contexto largo sí, pero importante para lo que viene.
Resultó que el profesor de literatura de mi hija me empezó a escribir por una red social, éramos amigos y lo veía de lo más normal, él escribía y de vez en cuando me enviaba un verso, o un poema, de a poco las conversaciones se hicieron más largas y un día me invitó a un café, de verdad llámame tonta pero no lo vi con segunda intención, acepté y en medio del café me dijo que le gustaba que le parecía muy bonita, a mi que últimamente estaba más fea que nunca, me causó risa, su respuesta fue que si volvía a sonreír me robaría un beso.
Y ahí estaba mi risa nerviosa jugando un papel crucial, pues sí, me besó y lo besé y de ahí en adelante todo lo demás, te preguntarás si me sentí culpable y la respuesta es no, nunca me había sentido tan deseada, nunca más volví a aceptar sus invitaciones, pero ya lo pasado pasado y pues bien, otra vez me subió el amor propio y volvió mi sonrisa.
