Les escribo desde otro lado del mundo, desde el sur de América, de donde no soy pero vivo acá.
Desde que llegué, varias personas me comentaron que los chicos de esta ciudad a los 3 meses desaparecen. No lo creí, pensé que podían haber varias razones para que las relaciones no funcionarán pero no como un tiempo de «prueba gratis».
El caso es que me pasó, conocí a un chico que era todo lo que había imaginado, el que no conseguí en mi país y el que me iba a demostrar que lo de los 3 meses eran mitos urbanos. Fue todo muy rápido, lo pasábamos muy bien juntos, hacíamos planes a futuro, me apoyaba en mi proceso de adaptación a esta cultura y yo lo apoyaba en sus planes, nos divertiamos muchísimo.
Todo muy perfecto para ser verdad. Y ahí fue… 3 meses después, excusas fueron y vinieron y un «quiero estar solo, pero vamos a darle tiempo al tiempo». Yo entendí sus razones: familia, trabajo, crisis existencial, etc.
Han pasado 6 meses. Meses en los no hemos pasado un día sin hablar, sin preguntarnos por nuestro día y nuestras cosas, días de enviarnos tonterías por las redes sociales con la excusa de «se que estas teniendo días dificiles y aquí voy yo a alegrarte con este gatito dormido».
Eso mantuvo mis esperanzas y sentimientos a flotr. No le voy a decir lo que siento no vaya a ser que se espante, pierda su amistad y va que está bastante jodido ese aspecto considerando Que en esta ciudad no tengo muchos amigos.
Hasta que me di cuenta que me estaba lastimando. Estaba esperando algo que no va a suceder. Y su Esu respuesta final me lo confirmo: «te quiero, te extraño pero no se que va a ser de mi y no te puedo ilusionar con algo que capaz no pasa». Así que me despedí, le desee lo mejor y aquí estoy esperando que la costumbre de hablarle todos los días se me pase y que la tristeza por pensar que está vez si iba a funcionar se vaya también.