Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Nunca había pensado que fuese una mujer maltratada hasta hace poco. Porque en el tiempo en que esto sucedió nadie hablaba de maltrato psicológico.
Mis padres eran humildes pero trabajaron mucho para que mi hermana y yo tuviéramos estudios. Acabé la carrera y tuve trabajo enseguida, un buen trabajo bien pagado, mis padres estaban chapados a la antigua y no pararon hasta que di la entrada para un piso. En este tiempo yo conocí a Luis, 9 años mayor que yo, atento, caballeroso, detallista, vamos el mirlo blanco.
El tenía un hijo de una relación anterior. Mi primer palo fue cuando le hablé de tener hijos, parecía que le había cambiado el carácter y se negó rotundamente, además me dijo que nada de engaños «por la buena marcha del negocio». Yo no daba crédito pero pensé que con el tiempo quizá cambiara. Es difícil de contar, era como si todo lo que yo hacía fuese criticable, empezó a contarme sus experiencias sexuales anteriores y de una manera más o menos sutil me hacía ver que todas lo hacían mejor que yo, eso me hacía sentir tan mal en mis relaciones con él que nunca pude volver a tener un orgasmo. En mi trabajo era jefa de grupo y cada día al llegar le contaba lo que había hecho, las decisiones tomadas etc, pués siempre estaba mal, siempre había hecho mal, acabé por no contarle nada. Podría poner miles de ejemplos de como tiraba por tierra todo lo que yo hacía o decía y también mi familia, mis padres compraron una casa para retirarse en su jubilación y cuando regresábamos de verla me salta que está a tomar por saco, así todo.

Un viernes salimos después de cenar a tomar algo a una cafetería al lado de casa, había unos vecinos del bloque y nos unimos, enseguida empezó a destacar, a ser el centro de atención, pero cada vez que yo decía algo me dejaba por tonta hablándome como si dijera tonterías y todos lo notaron , se empezó a notar la incomodidad en todos, menos en Luis, que parecía el rey de la fie sta. Aquella noche lloré en silencio, fui consciente de que ya iba a trascender de las cuatro paredes de la casa y tomé una decisión. A la mañana siguiente le dije que quería que se fuera de mi casa cuanto antes. Recogió sus cosas y se fue ese mismo día, y según él no entendía porqué. Me costó, me llamó muchas veces y tuve tentación a veces de volver, pero no lo hice.