En mi caso es mi suegro, con «o». Ya sabíamos que era egoísta, pero desde que hemos sido padres, más aún. Él quiere ver a su nieto, pero que se lo llevemos a su casa cuando a él le vaya bien, con lo que supone tener tu primer hijo en cuanto a reorganizar tu vida, rutinas, horarios, no dormir, y a esto le sumas que trabajamos los dos y tenemos 2 perros también. Pues el señor no quiere desplazarse media hora en su coche, él, jubilado, con todo el tiempo para sí mismo.
Hace unos días nos acercamos con el bebé a visitarle. Nada más llegar, le dice a su hijo que ahora se van ellos 2 de vinos (y nos quedamos mi suegra cocinando y yo cuidando del bebé en casa). Menos mal que mi marido es un ser inteligente y sensible y le puso en su sitio. Siempre que vamos acaba disgustado. En fin. Creo que necesitaba desahogarme. No sé si vivís casos similares. La verdad es que me da bastante pena ver los bares llenos de hombres los sábados y domingos por las mañanas, los hombres de barra de pan y excusa para no dar un palo al agua en casa. Detrás de cada chato de vino hay una mujer en lo fogones en casa.
