El tío de mis niñas. Cap 2

Inicio Foros Querido Diario Relatos El tío de mis niñas. Cap 2

  • Autor
    Entradas
  • MPigor
    Invitado


    MPigor on #226517

    Viernes por la tarde, hoy toca noche de chicas así que empiezo a arreglarme sobre las ocho. Llevo toda la tarde con una sensación extraña en el cuerpo, no se qué hacer, no paro quieta en ningún lado, he empezado a hacer cosas y ninguna tarea la he terminado. Se me vienen a la mente fotogramas de esta mañana, su mandíbula tensa, sus brazos rígidos cogiendo a las niñas, la sonrisa imborrable que tiene cuando está con ellas. Busco en mi armario, aunque no hay mucho donde escoger, nunca se que ponerme, no es fácil encontrar ropa de moda para mi, nunca he tenido un cuerpo estándar, siempre he sido la chica gordita de la clase, siempre he tenido mis complejos, y aunque a día de hoy he superado muchos de ellos, aún me quedan algunos, en el colegio sufrí bullying cuando tenía once años y en la secundaria era la típica chica invisible, que no destaca ni por su físico ni por su intelecto, aunque desde que empecé bachillerato mi autoestima ha cambiado mucho, ahora me quiero tal y como soy, tengo más seguridad en mi misma y no me da miedo tomar decisiones arriesgadas, si las cosas no salen como yo esperaba, al menos aprendo a manejar situaciones nuevas.

    Decido apostar por el negro y el rojo, nunca fallan y además el rojo es un color que me transmite mucha seguridad, casi siempre intento llevar los labios de rojo para atraer la fuerza necesaria para afrontar los problemas cotidiano. Cojo de las perchas un pantalón negro básico y un top lencero de rayón también negro, lo acompaño con mis tacones favoritos, unas cuñas rojas que me encantan y con unos pendientes grandes de flecos rojos. Me dirijo a la ducha, cuando salgo me seco el pelo y me lo rizo para después hacerme una coleta alta que deje a la vista mis pendientes y mi escote. Me maquillo, me pinto los labios de rojo, y me dirijo al lugar de encuentro con las chicas. El plan de hoy es cenar tranquilamente, ir al Lemon, el bar de moda hasta que cierre y después irnos al único after del pueblo, el Ocean Club.
    Tras cenar, nos dirigimos al local, aunque alguna de nosotras no tiene aún dieciocho años, vamos tan arregladas que podríamos tener más de veinte, así que no nos piden el DNI para entrar, como siempre, está todo llenísimo de gente. Llegamos hasta la barra, pedimos nuestras consumiciones e intentamos hacernos un hueco en el patio, que es un lugar muy agradable para pasar las noches de verano.

    Una de las chicas va al baño, voy con ella, hay mucha cola, así que nos disponemos a esperar, estoy hablando tranquilamente con mi amiga cuando de repente escucho justo a mi espalda:
    Vaya, no esperaba encontrarte aquí.
    Esa voz inconfundible que provenía de detrás de mí, no me giro, miro a mi amiga con los ojos muy abiertos y ella no deja de mirarlo, no puede ni pestañear. me giro lentamente y me quedo mirándole.
    ¿Qué tal? no esperaba verte hoy de nuevo – me dice.
    Se acerca y nos damos dos besos.
    Vaya, que sorpresa Carlos, pues aquí estamos, que hoy toca noche de chicas. Por cierto, te presento a mi amiga, esta es Claudia.
    Encantado Claudia, yo soy Carlos. – Dice dirigiéndose a ella, para después volver a dirigirse a mi. -¿Solo chicas? Que peligro. ¿Vais después al after también?
    El plan era ese, a no ser que cambie a lo largo de la noche. ¿Tu vas después?
    No se, depende de cómo vaya la noche. – Me dice con una sonrisa burlona.
    Ya es nuestro turno, así que me despido de él
    Jajajaja, bueno, es nuestro turno, ya nos vemos, espero que ligues mucho, en este sitio hay muchas chicas.
    Demasiadas diría yo, aunque ya le tengo el ojo echado a una.
    Claudia y yo entramos en el baño, me mira con cara de alucinación y me dice:
    Tía, de qué conoces tú a ese y dónde puedo conocer uno como él.
    Es el tío de mis niñas, las que cuido por la mañana, le he conocido hoy mismo y me ha llevado a casa después del trabajo.
    ¿Qué me estás contando? Tia, le flipas un montón, se le nota a la legua.
    Que va, como le voy a flipar yo, le habrás gustado tu, y por eso ha venido, para que yo te lo presente y que así sea más fácil entrarte después.
    Claro, por eso te estaba mirando como te ha mirado.
    Anda Claudia, callate ya, que lo único que sabes decir son tonterías, vámonos ya con las chicas.
    Cuando llegamos con las demás, todas empiezan a preguntar con quién he estado hablando, quién era ese chico tan mono, dónde le había conocido. Yo cerré la boca, no quería decir nada, pero Claudia lo contó todo, añadiendo además sus divagaciones y llegando a crear entre todas una supuesta historia futura entre él y yo en la ellas serían las damas de honor de nuestra boda por todo lo alto y que nuestros hijos serían guapísimos.
    ¡Callaos ya! No hacéis más que decir tonterías, cerrad la boca y dejaos de ilusiones, no va a pasar nada entre él y yo, solo es el tío de mis niñas, y no hay más de lo que hablar.
    Continúa la noche, la pasamos bailando, cantando, riendo y hablando. El tema de Carlos no vuelve a salir. Rápidamente dan las cuatro de la mañana, es hora de cerrar el Lemon, así que encienden todas las luces y cortan la música. La gente va saliendo lentamente, como sin ganas de abandonar la fiesta. Ya en la puerta, cada uno decide si marcharse a casa o ir al Ocean, que está cerca del local, pero un poco más a las afueras del pueblo. Nosotras decidimos que aún queda mucha noche y nos vamos al after, que no es realmente un after, si no un bar que por estar localizado a las afueras tiene permiso para abrir hasta las siete de la mañana. Todo el mundo va allí andando, así que nos encaminamos todas juntas, igual que la mayoría de personas que están saliendo del Lemon.
    Cuando llegamos no está aún lleno de el todo, por lo que no hay que esperar cola, y encontramos un hueco grande para todas. Cuando estamos todas bailando y disfrutando, mi amiga Nerea me da un codazo y me dice al oído: – Creo que el tío de tus niñas viene a hablar contigo. No quiero girarme para verlo, así que sigo bailando, está sonando una canción de reggaetón que me encanta, y además mis amigas dicen que me identifico con ella. Cuando llega al estribillo, todas cantamos a pleno pulmón “a mi me gustan mayores, de esos que llaman señores, de los que te abren la puerta y te mandan flores…” cuando de pronto noto unas manos fuertes que me agarran la cintura y una boca se acerca a mi oído y me dice:
    Solo me queda por cumplir uno de esos requisitos.
    Me giro rápidamente y le veo justo ahí, con su cara a diez centímetros de la mía, mostrando en una enorme sonrisa sus dientes perfectos, sigo bailando pegada a su cuerpo, ya voy un poco contenta y no me importa arriesgar. Cuando me quiero dar cuenta, mis amigas me han echado del círculo en el que estábamos, dejándome a un lado con Carlos. Sigo bailando con él, tras un par de canciones me da un beso en la cara, yo se lo devuelvo, después me da un beso en el mentón, y se lo devuelvo de nuevo, su boca comienza un reguero de pequeños besitos desde mi oreja hasta mi cuello, que con su barba incipiente me hacen cosquillas. De pronto me doy cuenta de que estamos en medio de un local atestado de gente. Así que le hago parar.
    Hey, para, hay demasiada gente alrededor.
    ¿Qué pasa? ¿te avergüenzas de que te vean conmigo? – me dice llevándose la mano al pecho con cara de dramatismo fingido.
    No es eso, es que no me gusta hacer estas cosas en público, además, yo no soy así, yo no soy de rollos de una noche, y menos contigo si voy a tener que estar viéndote durante todo el verano.
    Bueno, te entiendo, si quieres podemos ir fuera y hablar, no vamos a hacer nada que no quieras.
    Me acerco a mis amigas, les digo que salgo fuera con Carlos un rato, que me avisen antes de irse. Me guiñan un ojo y me dicen que lo harán. Voy con Carlos, me coge de la mano para salir del local, hay mucha gente y es difícil llegar hasta la puerta.
    Cuando ya estamos fuera, vemos un banco libre y nos sentamos en él. Agradezco al universo que el banco estuviese libre, porque ya me estaban empezando a doler los pies. Carlos se sienta a mi lado y me mira fijamente. Me doy cuenta de que tiene la cara manchada de pintalabios rojo, es el mío, madre mía, debo tener toda la boca manchada. Abro mi bolso, saco el movil y me miro en la pantalla, efectivamente tengo manchados los alrededores de la boca, aunque no mucho. Me río, saco un pañuelo y digo:
    Parezco un payaso, y tu no me has dicho nada, ¡qué vergüenza!
    Suelta una carcajada mientras empiezo a limpiarme y dice:
    Eres el payaso más sexy que he visto en mi vida.
    No puedo creer que haya dicho eso, paro de limpiarme, le miro y veo que me está mirando con una sonrisa pícara, me sonrojo, bajo la mirada y sigo limpiándome, decido quitarme todo el pintalabios, incluso el que queda en mis labios, está fatal y al ser semipermanente, un poco del pigmento se me ha quedado incrustado en los labios, así que tienen un tono bastante bonito. Cuando termino de quitármelo todo, me coge la barbilla con una mano y acerca su cara a la mía, me da un suave beso en la comisura de los labios, se separa lentamente, esperando a mi reacción, sonrío tímidamente mirándome a los pies.
    Si te molesta algo de lo que hago me avisas y paro. – me dice de forma cautelosa.
    No me molesta lo que has hecho.
    Miro hacia la puerta y veo que mis amigas están saliendo, hacen un barrido con la mirada y me ven en el banco. Nerea y Claudia se acercan a nosotros:
    Nosotras nos vamos ya. – dice Claudia.
    Vale, ya voy, no me quiero ir sola. – Digo levantándome del banco.
    Carlos me agarra la mano y me dice:
    Si quieres yo te llevo.
    No, no te preocupes, no te quiero molestar, además tus amigos te estarán buscando.
    No es molestia ninguna, además, mis amigos ni siquiera han venido aquí, se fueron a casa directamente cuando cerró el Lemon.
    Mis amigas me llevan a un par de metros y me dicen que me quede con él, que seguro que no me voy a arrepentir.
    Tras darles un beso a cada una, vuelvo al banco con él.
    Heh, ¿no habrás bebido no?
    Me bebí dos cervezas cenando, después solo he bebido Coca-Cola , son las seis y media de la mañana, ya no hay ni rastro de alcohol en mi. De todos modos, si no te fías, puedo acompañarte andando.
    Entonces creo que no habrá problema en ir en coche.
    Perfecto entonces.
    Se le ve muy contento, además, parece un buen chico, y su compañía no me disgusta.
    Bueno, ¿qué quieres hacer?
    Pues no se, me da igual quedarme aquí al fresco que volver dentro a bailar un poco.
    Si quieres nos vamos dentro y así podemos estar un poco más juntos.
    Me parece una idea increíble. – Le digo poniéndome de pie y agarrándole la mano para entrar al Ocean.
    Cuando entramos, la música sigue sonando a todo volumen, así que buscamos un hueco para poder bailar. Está sonando Propuesta Indecente de Romeo Santos, me coge por la cintura y empezamos a bailar bachata. Wow, baila muy bien, no me esperaba esta habilidad para el baile, por lo que bailamos antes sabía que al menos no era arrítmico, pero no pensaba que bailase tan bien. Cuando acaba esta canción empieza otra bachata, así que no paramos de bailar. No puedo dejar de sonreír, y parece que él tampoco. Cuando acaba la canción estamos exhaustos, así que decidimos volver a salir para tomar un poco de aire.
    Vaya, no me esperaba esta faceta tuya de Chayanne. – digo entre carcajadas
    Jajaja, nadie se la espera. Muy poca gente sabe que me encanta bailar y aún menos que estuve en clases de baile desde los cinco años hasta los dieciocho.
    Wow, ¿entonces debo sentirme privilegiada porque me lo has contado?
    Debes, solo lo saben mis amigos de la infancia y mi familia.
    Es todo un honor, por cierto, a mi también me encanta bailar. -respondo sonriendo.
    Nos dirigimos a buscar otro banco, pero esta vez no tenemos suerte, todos están ocupados.
    Oh, Dios, me matan los pies. – digo con una mueca de dolor.
    Son ya las siete menos cuarto, esto va a cerrar ya mismo, si quieres nos vamos a otro sitio, o te llevo a casa, como prefieras.
    No estoy cansada, no tengo hora de llegada porque mis padres de viaje hasta el miércoles, mi hermano esta de campamento y me lo estoy pasando super bien contigo, así que sorpréndeme.
    Me mira con cara de incredulidad, creo que no se esperaba esa respuesta, pero se nota que ha sido una sorpresa agradable. Así que dice instantáneamente:
    Vamos, tengo el coche a cinco minutos.
    Casi no puedo andar del dolor de pies que tengo, los tacones me están matando, así que voy andando muy despacio, él se da cuenta y me ofrece su brazo para que me agarre. Tiene el brazo firme, fuerte, puedo notar sus tendones a través de la fina tela de su camisa de lino, esa que le queda tan bien y que lleva con las mangas un poco vueltas y dos botones desabrochados, dejando ver el principio de su pecho, con un bronceado precioso y un poco de vello que asoma por la punta. Llegamos al coche, ahora si que me espero el sonido de apertura, como todo un caballero, me abre la puerta y la cierra cuando ya estoy dentro. Se dirige a su asiento mientras me acomodo, y nos encaminamos hacia un lugar inesperado.
    El cielo empieza a clarear, ya casi está amaneciendo.
    Menos mal que no está muy lejos el lugar al que vamos. Pon la música que quieras, me dice dándome el teléfono. Está conectado con los altavoces del coche.
    No se que música poner, no tengo ni idea de lo que le gusta, además no quiero algo que sea muy fiestero, pero tampoco algo demasiado romántico, decido poner algo de Aslándticos, busco el grupo en Spotify y lo pongo en aleatorio. Me fijo un momento en la carretera, creo que ya se a dónde vamos. Dos minutos más tarde, Carlos aparca el coche al lado del mirador del pueblo.
    Ya hemos llegado. ¿Bajamos?
    Me parece perfecto, pero, ¿te importa que me quite los zapatos? No puedo más.
    Sin problema, déjalos aquí en el coche si quieres. Espera, tengo una idea, quédate un momento ahí sentada.
    Se baja rápidamente, se dirige al maletero, lo abre y rebusca algo en él. De pronto aparece en mi puerta con un par de chanclas de playa. No puedo evitar reírme. Este chico es toda una caja de sorpresas.
    Toma, para que no te pinches los pies. – dice ofreciéndomelas.
    ¿Se puede saber que haces con unas chanclas en el maletero? – pregunto con una sonrisa quitándome los tacones.
    Pues la verdad que las tengo ahí porque no me gusta mojarme las zapatillas cuando limpio el coche, así que siempre las llevo guardadas en el maletero.
    Pues me vas a hacer una reina, la verdad.
    Siempre que pueda beneficiarte en algo, será un placer para mí ayudarte en todo lo que pueda.
    Termino de cambiarme los zapatos en el coche mientras él espera fuera, cuando termino, me pongo de pie, cierro la puerta y me acerco a él, que metiendo la mano en su bolsillo para cerrar el coche me pregunta.
    ¿Vamos?
    Vamos.
    Nos acercamos un poco más al borde del mirador, apoyándonos en el murete de piedra que separa el parque mirador del barranco.
    Mmm, que bien se está aquí con la brisita que corre. – Digo cerrando los ojos.
    Y con las vistas que hay desde aquí. – Adjunta él.
    Desde dónde estamos podemos ver el valle donde está situado el pueblo, y en cada una de las laderas de las montañas que lo forman, pequeños pueblecitos blancos. A lo lejos, una enorme explanada llena de campos de siembra, y al fondo, una pequeña sierra por la que viene apareciendo el sol, que empieza a desplegar sus rayos, deslumbrando a todo el que lo mira.
    El amanecer desde este mirador es realmente bonito, nunca lo había visto aquí, aunque seguro que de a partir de ahora lo hago más frecuentemente.
    Carlos se acerca a mí, pone su mano en la parte baja de mi espalda, como queriendo tener contacto conmigo pero sin sobrepasar ningún límite. Los dos mantenemos silencio, solo se oye el canto de los pájaros que empiezan a despertarse con los primeros rayos de sol. Me acerco aún más a él y paso mi brazo justo por encima de la cintura de su pantalón. Ahora que me he quitado los tacones parece mucho más alto que yo. Cuidadosamente baja la mano poco a poco, hasta llegar al bolsillo trasero de mi pantalón e introduce la mano en él. Yo le dejo, no es algo que me importe mucho, pero su continua demanda de contacto físico es algo a lo que no estoy acostumbrada y que no me incomoda pero me pone nerviosa. El sol ya casi ha salido del todo, y apoyo mi cabeza en el pecho de Carlos, el cansancio se va apoderando de mí, y un bostezo me sorprende en aquel momento.
    ¿Te aburres?
    Para nada, es que ayer me levanté muy temprano, y tus sobrinas dan mucha guerra, estoy un poco cansada, eso es todo.
    Venga, que te llevo a casa.
    De acuerdo.
    Nos dirigimos hacia el coche, agarrados igual que estábamos, saca su mano de mi pantalón cuando voy a montarme en el coche y noto un vacío incómodo en el lugar en el que estaba su mano.
    Nos encaminamos hacia mi casa, el trayecto dura unos treinta minutos, la música es bastante relajada ahora, y Carlos apoya su mano derecha en mi pierna, su dedo pulgar hace círculos encima de mi rodilla. Hablamos tranquilamente de cosas no muy importantes durante todo el trayecto, y cuando vamos llegando al parque en el que me dejó ayer, me pregunta:
    ¿Dónde está tu casa?
    Déjame donde esta mañana, no pasa nada, mi casa está cerca.
    No, me niego a dejarte en medio de un parque desierto a las siete de la mañana, no me cuesta nada llevarte hasta la puerta de tu casa, así me aseguro de que llegas a tu destino sana y salva.
    Me parece un gesto bastante bonito. Le guío hasta la puerta de mi casa, es una casa adosada, no muy ostentosa, nada que ver con el chalet de su hermana, pero es perfecta para vivir. Justo en la puerta, para el motor del coche.
    Aquí es. Muchísimas gracias por traerme, y por llevarme al mirador, ha sido una experiencia preciosa. – digo quitándome el cinturón
    Gracias a ti por alegrarme la noche, mi plan era cenar con mis amigos e irme a casa, pero consiguieron convencerme para ir a tomar algo, y cuando vi que tu estabas en el Lemon, supe que había sido el destino quien había hecho que yo fuese allí.
    No se qué responder a tal parrafada. El habitáculo se queda en completo silencio, le miro fijamente, él me mira a mí. Nos acercamos lentamente el uno al otro, rozando nuestros labios, el dulce y suave beso empieza a convertirse en un beso algo más apasionado cuando nuestra bocas se abren y su lengua se abre paso para encontrar a la mía. El beso se llena de pasión, de deseo, de desenfreno. Mi mano se mueve hacia su cuello, la suya hacia mi cintura. Siento un irrefrenable deseo de acercarme a él, apoyo mi otra mano en la consola central, separando mi cuerpo del asiento y él aprovecha para bajar la mano hasta mi culo, agarrando con fuerza. No me esperaba ese movimiento, así que mis labios paran y sus ojo se abren instantáneamente.
    ¿Qué pasa? – pregunta dándose cuenta de qué es lo que me ha hecho parar en seco. -Lo siento, no quería molestarte, ha sido un acto que no he controlado, no debería haber hecho eso.
    No te preocupes, es solo que no me lo esperaba, además, no estoy acostumbrada a tanta pasión en un beso.
    Perdona, es que me gustas tanto, que necesito estar muy atento a mí mismo para controlar los instintos.
    ¿Ha dicho que le gusto? ¿Que le gusto tanto que le cuesta controlarse? No puede ser que haya dicho eso, ¿Cómo va a sentir eso por mi? Es imposible, mi cuerpo no es como el de las chicas con las que sé que acostumbra a salir.
    No, eso no puede ser. – le digo con voz baja mirando al suelo.
    ¿Qué? ¿Qué es lo que no puede ser?
    Que yo te guste, es imposible, yo no tengo un cuerpo bonito, no soy tan guapa como otras chicas.
    Tienes un cuerpo precioso, eres guapísima, y además, por lo que he podido conocer de ti hoy, eres una gran persona. Así que no vayas a ponerte pesimista ahora, por favor, me gusta que seas como has sido durante esta noche, me gusta que seas abierta, extrovertida, que no te importe que te miren cuando bailas, cuando cantas a pulmón con tus amigas, porque se que esa María es la de verdad, la que no se acompleja, la que solo se centra en disfrutar el momento y pasarlo bien.
    Tras esas hermosas palabras, le doy un beso suave y cojo mis cosas para salir del coche y me dispongo a entrar en mi casa. Saco las llaves del bolso, abro la puerta, me giro para mirarle y decirle adiós con la mano, me responde con un gesto de cabeza y arranca el coche para salir disparado hacia delante. Cierro la puerta tras de mí y apoyo la espalda en la madera, cierro los ojos, y pienso en lo que ha pasado hoy, esta noche ha sido intensa, excitante y muy bonita.

    Esta noche ha sido una noche para no olvidar.


    🌸 Envía tus movidas a [email protected]
    👑 Los mejores chollos para ahorrar https://whatsapp.com/channel/0029VaCFabI1nozF5ZslTp3u


    Responder
    MPigor
    Invitado


    MPigor on #226520

    Espero que me sigáis diciendo que os parece y si queréis saber más sobre Carlos y Maria.

    Responder
    Carmen
    Invitado


    Carmen on #226603

    Esos besos, que bonito porfavor ?
    Impaciente por saber más!!! ?

    Responder
    Tu sabes quien soy
    Invitado


    Tu sabes quien soy on #226686

    Quiero mas por dioss!! Que bonicooo!!! Y el siguiente capitulo pa cuando?? ??

    Responder
    silvia
    Invitado


    silvia on #226797

    me encanta, sigue por favor!!!

    Responder
WeLoversize no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta web por colaboradores y usuarios del foro.
Las imágenes utilizadas para ilustrar los temas del foro pertenecen a un banco de fotos de pago y en ningún caso corresponden a los protagonistas de las historias.

Viendo 5 entradas - de la 1 a la 5 (de un total de 5)
Respuesta a: El tío de mis niñas. Cap 2
Tu información: