Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hola a todas,
Quería comentar con vosotras una cosa que me pasó recientemente y que rompió todos mis prejuicios.
Tengo que confesar que mi prototipo de hombre siempre ha sido uno musculado y con barba. No entro en más detalles, pero jamás me había salido de ese patrón. Además, me considero algo presumida y de normal siempre me han venido a buscar ellos a mí.
Pues el otro día salí a una fiesta por Calpe y estando allí coincidí hablando con un chico que nada que ver con lo que a mí me gusta. Yo ya lo conocía, los dos somos del pueblo, y habíamos hablado en varias ocasiones también de fiesta, pero obviamente nunca me había fijado en él. Aunque es un hombre de dos metros, sin querer faltar: es del montón. Para entendernos, no tiene un cuerpo “atlético”, ni barba y es normalito de cara. Me gustó el rato que compartimos por el humor, me reí mucho, y es que es el típico graciosillo. Además, me generó mucha expectativa que él no se fijaba en mí. Tuve que ser yo la que se insinuara, siendo muy directa hasta que lo pilló. Y aunque no entraba en mis planes, al final nos fuimos juntos.
Estuvimos en mi coche y aquí cambió todo.
Solo besándonos, yo ya estaba a mil. Así que, aunque no lo tenía previsto y mi casa es mi templo, le invité a ir juntos. Allí, tan solo con el jugueteo previo me volvió completamente loca. No recuerdo haber estado jamás con un hombre que empezase así, centrándose completamente en mí y en mi placer, aunque sin hablar absolutamente nada. Me excité de una forma bárbara. Y cuando íbamos al tema.. se quitó lo que le quedaba de ropa. Aquí me pasó algo inusual por completo porque, pese a tener algo de barriguita y caderas anchas, lo vi de pie acercándose a mí con esos brazos, ese miembro apuntándome y sus dos metros, que sentí hasta un leve cosquilleo en todo el cuerpo. Y eso que yo no sabía es que lo mejor estaba por llegar..
Como les he dicho a mis amigas sin decir quien es: fue el mejor sexo de mi vida. Acostumbrada a llevar las riendas, sin hablar nada en absoluto fue él quien llevó el timón por completo, cambiándome de postura a su antojo con un timing perfecto, pasándose lo justo de la ralla y sin parar de jugar con la boca. Me desaté por completo, pidiendo todas las cosas a las que siempre digo que no. Pero aquí era diferente, era algo instintivo, natural, feroz y totalmente irracional. Como si fuéramos dos animales en plena naturaleza.
Para rematar.. al terminar fue como si nos conociéramos de toda la vida. Nos abrazamos desnudos, hablando del maravilloso momento que acabábamos de vivir. Aunque no estoy segura de que para él esto haya sido “único”.
En fin.. quiero repetir, pero quiero que sea él el que me hable (todavía no ha hecho ni por contactar conmigo). Además, me da vergüenza que se sepa públicamente o que él sepa que me gusta, porque físicamente no es mi prototipo.
