Tengo 13 años y acabo de empezar el instituto. Siempre me ha costado abrirme a la gente y tengo unas pocas amigas. En clase me hacen bullying algunos días. Mis padres trabajan bastante, se preocupan por mí pero yo no les cuento casi nada.
Tengo curiosidad por el sexo, y me da vergüenza hablarlo con mis amigas.
No sé por qué, pero empiezo a chatear con tíos bastante más mayores que yo, con conversaciones subidas de tono.Les miento con mi edad, pues ingenua de mí pensaba que los tíos mayores no quieren hablar con «niñas».
Un día decido quedar con un tío, de 27 años. Acudo aterrorizada. Me recoge en su furgoneta del curro, porque es que me lleva en la furgoneta como copiloto mientras curra…Me mete la lengua hasta la campanilla, me dice que parezco más joven. A mí no me ha gustado mucho el beso, era muy baboso, la verdad es que el chico no acababa de gustarme físicamente del todo. Me dice varias veces si quiero ir detrás de la furgoneta a hacer cosas…le digo que no. Tengo un poco de miedo.
Me deja en casa y siento alivio.
Empieza a enviarme mensajes al móvil días después, muy insistentes, que le echaba de menos, que necesitaba verme, que la próxima cita sería mejor.
Accedí a quedar, me lleva a la playa, en coche. Pone música (David Bustamante…) y empieza a meterme mano por todos sitios. Me lleva las manos a su pene ( empiezo a horrorizarme), me pide que le chupe los pezones. Y entonces, me dice que quiere follarme,que si es la primera vez me pregunta.
Siento pánico, le digo que no, que no me apetece. Él insiste: «te va a gustar», con su pene largo y fino apuntándome. Quiero salir de aquí, grito por dentro. Se pone encima de mí, en el asiento del copiloto y me dice que me relaje, que sólo meterá la puntita.
Lo intenta y siento un nudo en el estómago, náuseas.
Al final me deja en paz, no puede porque me nota «cerrada». Me deja en casa y sigue acribilladome a mensajes, para volver a quedar.
Me siento asqueada, avergonzada, no me comprendo a mí misma, por qué he quedado y encima dos veces con este tío? No puedo contarselo a nadie, nadie me entendería y me iban a mirar mal.
Aquí acaba esta historia pero es una de varias que nunca habían salido de las sombras.
Mi yo de ahora quiere perdonar a esa niña, porque no entiendo que me llevó a chatear con tíos mayores, pero ahora sí me doy cuenta de que los asquerosos eran ellos y no yo.
Yo era una niña con curiosidad, y abusaron de mí. Tenía que contarlo.