El problema no es que esté obsesionado con mis pies. Fue sincero, me lo dijo desde el principio y yo le seguí el rollo porque aunque no es algo que me flipe, no me importa dejar que me los chupe un poco.
El problema es que la cosa está yendo a más, él se está poniendo insistente y me pregunta todo el tiempo cuando podrá hacerlo. Como os digo yo no tendría problema si no fuera porque tengo hongos en las uñas de los pies y me da palo decírselo.
He probado mil remedios pero no se van, y no sé cómo comentárselo.