Tengo 30 y he descubierto una cosa: durante todos estos años de vida, no he logrado amarme a mí misma.
Escribo esto con mis kilos de más y comiendo unos chocolates escondidos con culpa, mientras veo Sex and the City, envidiando a esas fabulosas mujeres vestidas con ropa Chanel y tacones altos, follando a diestra y siniestra con varios hombres, con quienes apenas han compartido un cruce casual y una cena romántica, preguntándose por qué su vida es tan dramática.
Bueno, al pasar de capítulo y ver mi reflejo enfrente de la pantalla negra del televisor, me digo a mí misma: «jamás tuve eso, ni creo tenerlo».
Llegué a esta edad sin haber follado nunca. No por falta de deseo, sino porque jamás pensé que me lo merecía. Me ganó la timidez y la baja autoestima.
Estuve años esperando a mi «príncipe azul» pero yo siempre me vi como el «sapo encantado». No logro ver en mis grandes curvas algo para destacar.
Mi terapeuta me da ánimos, me dice que me anime a salir más, pero además de apestar socializando, creo que ya no hay nada afuera para mí. Sinceramente, intento poner buena cara al mal tiempo, pero cada vez me decepciono más.
Quisiera poder amarme a mi misma, quizás todo está mal. Es un círculo vicioso del que no puedo salir.
Bueno, seguiré viendo la serie y sufriendo en silencio. Gracias a vosotras por leerme.
