Hoy estoy de aniversario.. Y espero que en esta fiesta en la que nadie más ha sido invitado me dejéis hacer mi brindis:
Hace un año me despedí, o me despidió, alguien a quien creí la persona más importante de mi vida. No fue la primera vez, como tampoco fue la última, pero sí la que más me marcó. No puedes pretender que alguien te quiera como tú quieras, siempre lo tuve claro. Y cuando la que menos se quiere es una misma… Tachaaaan, la idealización vuela alto.
Pero, sabéis? Me di la oportunidad. Y compartiendo días de verano pensé que podía confiar, no en cualquiera, en él, de nuevo. Confesé por primera vez en voz alta que probablemente tenía un problema con la gestión y el control de la comida. Mi cambio de aspecto en pocos meses no pasaba desapercibido para nadie, pero hasta entonces yo nunca di señales de necesitar ayuda. Y oye, LO HICE: creo que me estoy haciendo mal pero no estoy segura y no puedo sola, lo siento. De verdad, lo escribo y me saltan lágrimas de orgullo de guerrera.
Está bien; voló y repito: está bien, porque nadie está obligado a quedarse con la mierda de otros. Puso a mi familia en alerta como ayuda y la vida comenzó a moverse: perder el trabajo, perder la confianza con los más cercanos, perderlo a él, perder las ganas, perder el norte. He aprendido a perder muchas cosas de golpe, he aprendido a levantarme para recuperarlas aunque sea haciendo trampas, he aprendido a decir adiós un par de veces más, y he aprendido a no avergonzarme de lo que soy, lo bueno de esta enfermedad es que sabes que nadie puede hacerte más daño que tú mismo. Lo que no consigo aprender es a sacarme de la cabeza justo ese instante en que lo que quedaba de mundo hizo CLACK.
Estoy de aniversario porque hace exactamente un año que reíamos y romanceábamos cantando a grito pelao en el coche. Hace un año que me sentí reina del mundo, de nuevo, incluso creí que no era menos reina pidiendo ayuda. Hace un año que echo tan de menos ese momento que he ido tachando días en el calendario para decir esto de “HOY HACE UN AÑO” .
Hoy hace un año que me despedí o me despidió una de las personas más importantes de mi vida. Y creo que es importante que se sepa que lo quise y lo quiero como a nadie, a pesar de todo lo que he hecho mal y las veces que he fallado. Por muy lejos que lo sienta ahora, brindo por el regalo de unos recuerdos que me dan luz en los días en que más oscura me siento, auqnue él ni lo imagine. Y daría las pocas ganas que me quedan por verlo sonreír de nuevo delante de mí, inconscientes de que la vida de uno de los dos ese día se iba a quedar ahí anclada, hace ya un año. Pero así está bien, solo alegaré a mi favor que si es difícil perder a una persona imagina lo complicado que es perderse a la vez a ti misma.
Y sí, esta es mi fiesta, y mi brindis, y mi recuerdo, más o menos fiel a la realidad, más o menos injusto para los que lo leen, más o menos esperanzador, pero igual que con los niños, en el día de su aniversario dadme el derecho de que todo valga. Incluso mis sentimientos. Una vez sopladas las velas no volveremos a hablar de ellos, y hasta de aquí un año.