Buenos días a todas.
Me encanta leeros y me gustaría, por favor, que me dierais algún consejo sobre una situación que recientemente ha llegado a mi vida.
Llevo tres meses saliendo con una mujer que es madre de una niña de cinco años.
Ella tiene treinta y dos y yo treinta y uno.
La verdad es que, al principio, todo fue muy bien. La niña es un encanto y no me importa en absoluto estar con una mujer que ya tenga una hija, aunque yo aún no sea padre. La relación comenzó de una forma muy natural, y desde el principio quisimos que fuera algo serio.
Sin embargo, no me imaginaba que habría ciertos problemas a los que nunca antes me había enfrentado y con los que ahora tengo que aprender a lidiar.
Para empezar, ella está en pleno proceso judicial buscando mejoras en la custodia, y tiene que desplazarse todos los días a Sevilla desde otra ciudad para cumplir un régimen de visitas que, como os podéis imaginar, es prácticamente inviable para cualquiera. Eso le afecta mucho al ánimo, y además está pendiente de un juicio, lo que la tiene todavía más nerviosa y estresada.
El tema sexual también ha bajado bastante, casi desde el principio, básicamente porque con la niña en casa no tenemos ni momento ni lugar.
Luego están las pequeñas discusiones cotidianas. Por ejemplo: ella le prohíbe darle ciertas cosas de comer a la niña si no lo considera apropiado antes de las comidas. Pero en una ocasión me dio pena y, después de comer, le ofrecí unas patatas porque había terminado todo su plato.
Ella se molestó mucho y me dijo que no debía desautorizarla delante de su hija, que por favor no lo volviera a hacer. Reconozco que ahí pude equivocarme, pero tampoco creo que fuera para tanto. Aun así, sé que tengo que asumir muchas cosas en muy poco tiempo, y estoy intentando adaptarme lo mejor posible a una situación que, al fin y al cabo, es completamente nueva para mí.
No sé si veis más problemas que felicidad en todo esto.
De verdad, no quiero rendirme a la primera de cambio, porque es una mujer que vale muchísimo la pena, pero tampoco sé si estoy preparado para asumir todo lo que implica.
Os aseguro que lo último que quiero es hacerle daño.
Necesito vuestro consejo. Muchas gracias.
