El ser humano es un ser social, nacemos en un estado de desarrollo muy vulnerable y dependemos literalmente de que otros nos quieran para sobrevivir, por eso que no nos quieran es tan duro, porque realmente lo sentimos como una amenaza real a nuestra supervivencia. Sin embargo, la realidad es que podemos sobrevivir sin que nos quieran pero ser conscientes de ello conlleva un gran trabajo terapéutico porque se trata de ir contra nuestro instinto natural de supervivencia. Buscar amor y aprobación es una conducta natural del ser humano.
Cuando la familia nos rechaza se hace una gran herida en la autoestima. La lógica es: »si mi familia, que es la que más me tendría que amar, mi propia madre, no me quiere, entonces ¿Qué valgo? No valgo nada». Y ahí comienza una lucha titánica por conseguir ese amor que se nos ha negado pero que nos darían si valiésemos.
La realidad es que las elecciones y decisiones de tu madre no tienen que ver contigo, depende solamente de sí misma, de sus propios valores, miedos e historia vital. Tu valor como persona no tiene nada que ver con el amor que es capaz de crear tu madre ni con tu relación con ella. Tu valor sólo puedes dártelo tú, actuando en base a la congruencia con tus propias emociones y aquello que a ti te hace sentir bien, tus principios como ser humano.
Primero te aconsejaría que reflexionases a cerca de si tu madre te aporta verdaderamente algo, si te cae bien, si compartís valores, aficiones, temas de conversación, etc. Si te aporta algo más allá que alivio a tu autoestima. Y en base a ello, decidir que hacer. Si realmente crees que puede aportarte algo, puedes intentar mejorar vuestra relación, le puedes expresar que es lo que te duele y qué te gustaría tener más relación con ella. Por el contrario, si realmente es una persona que poco puede aportarte y tu relación con ella sólo se sostiene por esa »deuda de amor» que sientes, lo mejor que puedes hacer es reflexionar a cerca de esa necesidad y trabajar en ti misma para lograr llevar una vida significativa y estar a gusto en tu piel independientemente de quien te rechace.
Te recomiendo además que lo escribas pues el pensamiento es algo difuso y escribiendo se aclaran mejor las ideas.
Por último, comentarte que si la terapia no te está funcionando, lo mejor es cambiar de terapeuta. Imagina que vas al médico con malestar y pasado cierto tiempo de pruebas y tratamientos varios, no notases mejoría ¿seguirías yendo a ese médico o buscarías alternativas?