Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
No me había dado cuenta de la situación hasta ahora que somos madres.
Tengo a mi mejor amiga desde que empecé bachillerato en otro instituto, desde el primer momento hemos sido íntimas. En mi casa, bien es cierto que mis padres tenían buenos empleos y nunca me faltó de nada, mientras que a ella le falleció su madre de pequeña y su padre se pasaba el día trabajando. Mis padres muchas veces tenían detalles con ella, como por ejemplo si me llevaban a comprar ropa para mi, me animaban a que le cogiese algo a ella y como allá por el 2010 estaba muy de moda ir en grupito todas igual con las camisetas de I love my boy, las del Pimkie… pues siempre le cogía cosas similares. Como su padre trabajaba todo el día y a veces lo hacía por la noche y dormía por el día, se pasaba en muchas ocasiones semanas completas en mi casa para estudiar, salir…Como veis éramos muy unidas.
Nos distanciamos un poco en la universidad, yo hice la carrera en una ciudad y ella hizo un ciclo que no finalizó, al final entre dar vueltas de un sitio a otro decidió venirse a mi piso compartido (pagando yo los dos primeros meses de mis ahorros) y buscar trabajo como camarera, lo cual consiguió y con su primera nómina me invitó a cenar.
Al finalizar ese año yo conocí al que a día de hoy es mi marido y al año siguiente dejé el piso de estudiantes y me fui a vivir con él. Ella no lo llevó NADA bien, pero a los pocos meses conoció a un chico que es una red flag total, algo que en total confianza se lo dije y le animé a que, si en algún momento quería irse la acogíamos a brazos abiertos. No se lo tomó mal, al contrario, me lo agradeció porque era consciente de muchas cosas que no le gustaban de él pero ahí seguía. Nunca la juzgué, pero siempre la animé a que se viniese con nosotros si no estaba bien ahí.
Mi vida nunca la marqué de forma que tuviese que hacer la carrera, trabajar, viajar, comprar un piso y tener hijos… pero así fue, todo fue surgiendo. La de ella sin embargo fue de bar en bar hasta que en uno se quedó indefinida y continuó viviendo con este chico mientras decía lo mucho que admiraba mi vida.
Todo empezó a quebrarse un poco (y repito, me doy cuenta ahora), cuando al finalizar la carrera y empezar a trabajar mi pareja y yo comenzábamos a viajar bastante, nosotros somos de viajar en temporada baja y nos podíamos permitir ir a más lugares. La cosa comenzó con que si íbamos a Marruecos a primeros de año, ella iba a Egipto a finales. Si nosotros íbamos a inicios de año a Filipinas, ella iba a finales a Tailandia. Si viajamos a principios de año a Corea, ella iba a finales a Japón. Yo me alegraba por ella y entre las dos compartíamos experiencias, souvenirs, etc. aunque algo dentro me decía que como podía permitirse esos viajes y en temporada alta, cuando sus sueldos eran bastante más bajos que los nuestros, aunque como no pagaban alquiler por vivir en casa de su padre, no le di mayor importancia.

Mi marido y yo nos casamos, compramos un piso y a los pocos meses nos pusimos a intentar tener a nuestra familia, nos enteramos de que venía nuestro peque cuando apenas llevaba un par de semanas embarazada. Fue a la primera que se lo conté y le dije que aún no se lo diríamos a las demás personas, pero tenía 1 mes de embarazo. Me dijo «yo también lo estoy!!! y yo de 3!!!». Me sorprendió que me lo dijese así y no me lo hubiese dicho antes. A los pocos meses la despidieron del trabajo por sus ausencias injustificadas, por lo que económicamente en algún ocasión la apoyé y compré cosas para su bebé.
Pasaron los meses y yo parí primero a los 8 meses, mi sorpresa era que pasaban las semanas y ella seguía sin parir, llegó un punto que por mis cálculos habían pasado las 42 semanas y tendrían que inducírselo pero ella decía que no, que estaba con un especialista y le aseguraban que tenía que formarse más en el vientre. Me pareció raro pero preferí no decir nada. Finalmente nació casi 3 meses después que mi hijo, como si estuviese embarazada 11 meses. El parto fue un horror para ella. Todo era muy raro pero una vez más, preferí no decir nada.
El problema viene ahora que somos madres, las dos de bebés que aun no llegan a los dos añitos. Mi hijo claramente va más avanzado que el suyo, pero tres meses en bebés marcan mucho las diferencias, algo que para mi era normal pero para ella no tanto. Si el mío dejaba las tomas nocturnas por la noche a los 6 meses, el de ella a los 3. Si al
mío le compraba un chandal de marca, ella le compraba dos. Si el mío empieza el colegio infantil privado porque es el que tengo más cerca de mi casa (literalmente en la puerta de mi casa, solo bajo las escaleras) ella lo mete en el mismo (que no se podía permitir solo con un sueldo y en alguna ocasión le apoyé económicamente para que pudiese buscar un trabajo mientras el niño estaba en la escuela).
Pero el culmen llegó ahora, que cuando mi hijo tiene 20 meses ha empezado a usar el orinal, de broma le mandé una foto por whatsapp de las de ver una sola vez donde sale en el orinal y le puse «mira quien anda estrenando wc» y en menos de dos minutos me manda una foto de su orinal con un mojón….chicas ese mojón ni un caballo. Hasta se la enseñé a mi marido para comprobar que no estoy loca. ¡Es que la mierda sobresalía del orinal!. Os lo juro que en ese momento lo vi todo claro, era una competición, eran celos.
Lo hablé con ella claramente y puede que no de la mejor manera posible, preferí hacerlo en un bar para evitar numeritos porque me olía lo que podía pasar. «¿Por qué quieres competir con nuestros hijos?». Se sintió atacada. MUY atacada. Empezó a decirme que nací en una cuna de oro, que lo tuve todo fácil, que hasta para estudiar pude permitirme dedicarme solo a estudiar sin necesidad de trabajar y pude acabarlo todo y ahora tengo una buena posición económica con la que no puede igualar mi nivel de vida (normalito, entiendo que se refiere a 1 viaje al año y una hipoteca). Le recordé que durante la carrera hacía trabajos de costura para pagarme mis caprichos y prefería hacer botellón en casa en lugar de salir 4 de cada 7 días de fiesta y ahí se enfadó.
En este momento ella ya estaba colorada de la ira y me dijo que POR MI CULPA ESTABA ENDEUDADA. No disfrutó los viajes porque su pareja nada más que le echaba en cara el préstamo que tendrían que pagar, ya que si lo que se pueden permitir es ir a Albacete no se puede ir a Tailandia. Me echó en cara que la maternidad fue por mi culpa ya que ELLA QUERÍA QUE NUESTROS HIJOS SE CRIASEN JUNTOS y ahora tiene que aguantar al imbécil de su pareja cuando no lo aguanta desde el minuto 1.
Mi cara debía ser indescriptible la verdad.
Y aquí vino la pregunta de oro que creo que fue donde metí la pata al máximo «¿Y la foto del orinal?». Su cara empezó a subir de tonos de rojo hasta quedarse prácticamente granate. Cogió sus cosas y se fue diciendo «eres una zorra desagradecida, estoy hasta las trancas de deudas por tu culpa, con un gilipollas como pareja y hasta las narices del niño, no quiero ni que respires el mismo aire que yo».
A los pocos días en la escuela infantil me preguntan si sabemos algo de su hijo y le digo que no. Me comentan que lo dieron de baja «por motivos de salud» aunque lo veían perfectamente, como siempre, lo cual no me sorprendió en absoluto. Pasé en un par de ocasiones por el bar donde trabaja su pareja (ella en ocasiones hacía apoyo de camarera allí sin contrato) y solo lo vi a él. Estuve tentada de pasar a tomarme un café y preguntarle que tal estaban ella y el niño… pero algo me dijo que no lo hiciese.
Hace 3 años de esto y lo último que se es que se mudaron. Nuestros hijos hubieran coincidido en el colegio, pero estoy segura de que se mudaron para que le tocase ir a otro.
Y así es como un mojón arruinó nuestra amistad.