¿Firma de discos o acabar en comisaría?

Inicio Foros Querido Diario Amistad ¿Firma de discos o acabar en comisaría?

  • Autor
    Entradas
  • Loversizers
    Superadministrador


    Loversizers on #1085754

    Texto enviado por Vir Pino a [email protected]

    Hace unos meses, un día de estos aleatorios recibo un whatsapp de mi mejor amiga: “¡¡¡Nena, que Antoñito Molina viene a firmar discos al Corte Inglés!!!”

    Primer shock: yo pensaba que las firmas de discos se habían extinguido poco después de los dinosaurios, pero parece ser que no, que el hecho de que haga años que yo no compro discos en formato físico no quiere decir que no se fabriquen. Así que una vez había asimilado que este tipo de práctica sigue vigente, caí en la cuenta de que ese no era un whatsapp meramente informativo, que ahí había una intencionalidad. Así que directamente le pregunté:

    • ¿Pero tú tienes el disco? – Pensando, ilusa yo, que así podía evadir cualquier atisbo de idea que tuviera de ir.
    • No nena ¡pero me lo compro!

    Vale, no había colado. Y en mi fuero interno sabía que no iba a colar, pero tenía que intentarlo… Total, que obviamente la iba a acompañar porque me negaba en rotundo a abandonarla durante horas en una cola inmensa de fans.

    Así que llega el día de la firma y ahí estaba yo con las mejores de mis intenciones, a las cuatro y media de la tarde, mi siesta sacrificada (no me juzguéis, me levanto a las cuatro y media de la mañana, para mí la siesta es casi sagrada) y un tupper de magdalenas que había hecho la tarde anterior para echar el rato, porque estas cosas, por muy pronto que llegues van para largo…

    Cuando llegamos la cola ya ocupaba tres de los cuatro lados del edificio… Así que mi amiga, su disco y su motivación, y yo y mi resignación a echar la tarde haciendo cola, nos pusimos detrás de una madre y una hija que venían de otra ciudad solo para que Antoñito les firmara el disco y hacerse una foto con él. Qué recuerdos aquellos cuando a mi estas cosas me apasionaban…

    El caso es que allí estábamos las dos, hablando de cosas varias y comiendo magdalenas cuando veo una cara familiar buscando el final de la cola, que ya llegaba casi hasta el final del edificio. Esta cara es la de la ex de mi pareja, a la que personalmente solo conozco de vista porque la señora, con el chichi ya negro (o rubio, no sé) se dedica a asistir a todos los eventos donde sabe que va a estar mi pareja, incluso sabiendo que voy a estar yo.

    (Inciso para decir que lo sabe porque desde hace muchísimos años mi pareja actúa con su grupo ciertos meses del año).

    Si ella sabe que él va a estar en tal sitio, allí se planta. No le dirige la palabra, no se acerca a él… pero allí está haciendo acto de presencia y dejándose ver. Hecho que a mi sinceramente me da igual, pues tengo plena confianza en lo que tengo. Ni qué decir tiene que ella sabe también perfectamente quién soy, pese a que no hemos cruzado nunca una palabra. Hasta ese día.

    La cosa es que cuando ella llegó la cola ya rodeaba todo el edificio, así que estaba por lo menos a una hora de espera de nosotras.

     

    Y además yo estaba super convencida de que no me vio, pero parece ser que si, que me vio, porque según iba pasando la tarde, la muy cabrona se las ingenió, para pasar de estar como a 200 personas de distancia, a estar justo detrás nuestra. Y con detrás no me refiero cerca. Me refiero a detrás, échandome el aliento en la nuca ¿Y cómo lo hizo? Ni puta idea, pero allí estaba, tiesa cual suricato, por si no me había percatado de su presencia.

    Llegados a este punto, sin siesta y sin muchas ganas de estar horas de pie esperando, se suma la presencia persistente de mi ahora más mejor amiga, que no paraba de hacer cosas para llamar la atención. No me preguntéis qué intención tenía, preguntaos mejor qué tipo de porrazo se dio en la cabeza de pequeña para actuar de esta forma. Mi paciencia estaba ya más en reserva que el tanque del gasoil de mi coche a final de mes… cualquier cosa podría hacerme saltar.

    Mi amiga, cuya cara habla antes que su boca, me miraba con cara de: “yo quiero una foto con Antoñito, pero si tengo que acabar en comisaría contigo, acabo”. Y me parecía justo, si yo sacrifico mi siesta, ella sacrifica su foto. Pero yo estaba dispuesta a que eso no sucediera. Así que procedí a dar por culo indirectamente.

    Como me había dado cuenta de que ella, que la tenía prácticamente como una mochila, ponía especial atención a la pantalla de mi teléfono cada vez que yo lo sacaba para mirar algo, decidí que a partir de ese momento vería lo que yo quisiera que viese. Ni más, ni menos. Y yo, que soy cariñosa si, pero a mi manera, saqué mi móvil, abrí en el Whatsapp la conversación de mi churri y le mandé en un rato más corazones, gifs y stickers moñas y besos que los cinco años que llevamos juntos. Vamos, sudaba yo purpurina y vomitaba arcoíris. A él debió darle una subida de azúcar, sin ser diabético ni nada,  porque no es mi forma de demostrar cariño. Aunque seguramente lo asociaría a mi falta de siesta, así que me iba contestando a las muestras de cariño y preguntando cómo estábamos, qué tal íbamos… lo típico.

    Y la señora detrás, a lo vieja del visillo, mirando el teléfono.

    Y continuando con nuestra espera, ya a las puertas de entrada, mientras mi amiga y yo hablábamos con la madre y la hija de madrugones, sacrificios y cosas varias, va mi amiga y se mete en la conversación. Y me habla a mí la muy chochona. Me pregunta, como si no me conociera, que de dónde soy. Yo tuve que hacer un ejercicio de contención digno de cualquier Dalai Lama, porque era eso o descender a donde ella quería que descendiera y no amiga, aquí la ridícula eres tú, no yo. Y antes de que pareciera que la estaba ignorando, la muchacha que estaba hablando con nosotras, que se olía que esa persona no era santo de mi devoción, aunque delante de ellas no habíamos hecho ningún tipo de comentario, llevó a cabo el mayor acto de sororidad que nadie haya hecho por mi. Le contestó, con bastante mala follá, pero muy educada: “Disculpa ¿te importaría no meterte en la conversación?”. Mi amiga me miró con media sonrisa, yo le devolví la mirada de complicidad y las cuatro retomamos nuestra conversación de cosas sin importancia. Y la otra no volvió a meterse donde no le llamaban aquella tarde. Aunque a decir verdad, no se ha vuelto a meter desde entonces, a pesar de que ha habido eventos varios…


    🌸 Envía tus movidas a [email protected]
    👑 Los mejores chollos para ahorrar https://whatsapp.com/channel/0029VaCFabI1nozF5ZslTp3u


    Responder
    Kalagori
    Invitado


    Kalagori on #1102197

    No sé qué dato me pasma más:
    – que se vendan discos?
    – que se compren discos?
    – que se firmen discos?
    – que tengas de mochila a la ex de tu novio?

    Jajaja vaya historia más buena, te ganaste una siesta triple!

    Responder
    S
    Invitado


    S on #1102247

    Vamos, que nunca tuviste ovarios de decirle nada y lo tuvo que hacer una desconocida por ti.

    Responder
    Sin Anestesia
    Invitado


    Sin Anestesia on #1104423

    Y por qué cuando se puso detrás vuestra no cogiste y saltaste que por qué se salta la fila?

    Responder
WeLoversize no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta web por colaboradores y usuarios del foro.
Las imágenes utilizadas para ilustrar los temas del foro pertenecen a un banco de fotos de pago y en ningún caso corresponden a los protagonistas de las historias.

Viendo 4 entradas - de la 1 a la 4 (de un total de 4)
Respuesta a: ¿Firma de discos o acabar en comisaría?
Tu información: