Vas caminado, o dando un paseo en bicicleta o o transitando por la calle pendiete de lo tuyo, de pronto, el grito de un hijo de puta sale desde un automóvil en marcha: GORDAAAAAAAAAAA!!!
Me ha pasado una veintena de veces y está semana han sido dos ocasiones ya que me he tenido que tragar la rabia y miedo que siento cuando escucho el grito que me desarma y me deja en un estado de indefension atroz.
El grito es violento, como si la descripción de mi físico fuera un reproche en la boca de un imbécil que me espeta lo mismo que yo misma me digo al espejo de forma mas mustia.
Se los cuento porque me parece del todo desagradable que los tipos faltos de cojones, bajo la protección de un auto en marcha, te pegan un grito tan violento y doloroso. Como si tu tamaño y peso fuera indigno de andar por ahí y ellos fueran poco menos que los guardianes del paisaje donde las gordas no cabemos.
A ustedes les ha pasado? Qué han hecho para paliar el instinto asesino hacia el maldito que se cree con derecho de robarle la paz a una gorda. Ayudenme, ya me he puesto en menudos líos, cuando dejo de pensar y, por mala suerte mia, la luz roja me da la oportunidad de ir a por el imbécil gritón y confrontarlo; para ver en su rostro desencajado por el miedo cuando le miras y le confronta y lo único que atinan a decir es: «Yo lo fui… con una voz entrecortada.
He intentado genuinamente no engancharme, pero no les mentiré, no lo he logrado.
Ayudenme! Ojalá ninguna lo haya experimentado, pero si han tenido la desgracia de vivirlo ¿Cømo se lidia con eso?
Les apreció lectoras.