Hola, welovers.
Me presento: me llamo Lucía, aunque los más cercanos me suelen llamar Lulu. Escribo aquí porque no estoy teniendo un buen día y necesito desahogarme, así que os pido perdón de antemano.
Tengo 44 años, soy gorda y fea (de cara y proporción de cuerpo), por lo que nunca he tenido pareja ni he experimentado lo que es el amor romántico, además de tener una inestabilidad laboral. Soy docente interina, llevo así unos 10 años ya que, por diversas situaciones, nunca he sido capaz de sacar plaza. Actualmente vivo con mis padres, pues tienen ciertos problemas médicos y consideré, ya que pude empezar a trabajar en mi provincia, que era mejor vivir con ellos (estando fuera sufrí varios sustos grandes, ya que estuvieron al borde de la muerte) que alquilarme un piso.

La cuestión es que llevo trabajando en distintos centros de la provincia (a veces en mi localidad, otras veces, en otras localidades) un par de años y ahora mismo la convivencia se me hace insostenible, pues mis padres me echan en cara no haber sido capaz de sacar plaza en las últimas oposiciones y, cuando tenemos cualquier pequeño roce, me lo recriminan sin ningún pudor y sin tener en cuenta lo dolorosa que es la situación para mí.
Sin ir más lejos anoche volvieron a soltarme alguna pulla. Pensaréis, ¿por qué no te vas de casa? Pues los motivos son, además del poder ver diariamente cómo se encuentran, que creo innecesario el buscar un piso cuando no sé qué va a ser de mí el año que viene, estoy intentando ahorrar por si me toca, otra vez, vivir sola (nunca sabes donde te van a mandar) y, con el coche (mantenimiento, letras…), la academia para las oposiciones, los materiales, la cesta de la compra, etc, no podría ir haciendo ese colchoncito para por si acaso.
En fin, que me siento que no valgo nada, total, como me dicen a menudo en casa «con tantos palos que te ha dado la vida, no aprendes y sigues igual».
Gracias por leerme.