Siempre me dio miedo ir al gimnasio. Ir a un local lleno de máquinas indescifrables y tipos súper musculados, o gente que va con sus cuerpos 8,5 para conseguir un cuerpo 10. Una vez lo intenté y la única que tenía sobrepeso era yo, así que cerré la puerta al salir.
Este año, no sé muy bien si como propósito de año nuevo o por qué motivo, me he apuntado a un centro de entrenamiento personal. Voy con otra chica que también tiene sobrepeso, y ninguna de las dos tenemos idea de nada, así que perfecto en ese sentido (voy con alguien que tiene mi mismo problema, que quiere bajar de peso por salud y con la que he hecho muy buenas migas desde el principio).
El problema… que a priori no me parece un problema, es que en el precio viene incluido pesarnos un día a la semana (vamos dos al gym). Y está muy bien llevar un control, ver la evolución y esas cosas.
Pues el viernes ocurrió lo siguiente: cuando llegué estaba terminando el grupo anterior, y se estaban pesando. Y una de las chicas (que estaba delgada, esto es importante para entender cómo me sentí) no se pesó, y el entrenador (que no es mi entrenador, que estaba con covid, con mi entrenador cero problemas siempre) le dijo «ah, vale, pues hasta la próxima semana». Y yo que iba con intención de no pesarme porque había comido fuera un par de días y sabía que iba a engordar dije «ah, perfecto, no pone problema si no me quiero pesar».
Cuando nos tocó pesarnos, yo dije que no me iba a pesar, eso sí, no di explicaciones, yo dije «no me quiero pesar». Y me cayó una reprimenda de cuidado, el entrenador (que no era mi entrenador) me empezó a decir que «es que así no podemos llevar un control, tú verás lo que haces pero deberías pesarte, es cuestión de salud«.
Bueno, esto lo dejé pasar sin más, pero ahora lo pienso y es como «a la otra chica la dejó no pesarse pero a mí por estar gorda me pretende obligar». Pero en fin, yo ahí lo dejé.
Pasó el fin de semana y el lunes estaba de nuevo mi entrenador. Pues nos hizo unos circuitos primero de cardio y luego de fuerza, súper bien. Problema: que haciendo el cardio me hice daño en la rodilla (me rompí el menisco en 2014 y es la primera vez que me da problemas desde entonces, pero el traumatólogo me dijo que si hacía deporte me podía pasar, así que no le di importancia al dolor). La cosa es que ayer le escribí al dueño del gimnasio, que no es mi entrenador. Y le comenté que no sé si ir a la próxima sesión porque aún me molesta la rodilla (hice énfasis en el tema del menisco). Y atentas a su respuesta: te duele la rodilla por el sobrepeso, tienes que ponerte en serio de una vez, las rodillas tienen muchísima presión, y cuanto más pesamos más presión soportan. Si te haces daño es por el sobrepeso.
Me sentí absolutamente discriminada e insultada. No me duele la rodilla por el sobrepeso, me duele porque la he empezado a ejercitar a lo bruto desde hace un mes cuando en la vida he hecho deporte. Y teniendo el menisco roto, obviamente se va a resentir. Pero he pesado mucho más de lo que peso ahora y nunca he tenido ningún problema.
Y me estoy planteando muy seriamente dejar de ir porque no me ha gustado el trato de este chico, pero por otra parte me da bastante por culo dejar a mi entrenador porque creo que me entiende bien, que nos hace rutinas muy buenas y que mi relación con él es inmejorable.
Perdón por alargarme tanto. Solo necesitaba desahogarme, no sé con quién hablar de esto…