Buenas tardes chicas.
Mi caso de gordofobia sucedió hace unos meses cuando trabajaba como ayudante de cocina en un restaurante.
Encontré el trabajo gracias a un amigo. Al principio estaba como camarera de sala, y aunque sabía que era la burla de mis compañeros de cocina, decidí pasar del tema y hacer mi trabajo. Hasta ahí todo «medio normal», pensaba «Bah, lo típico. Otros haciéndose los graciosos a mis espaldas». Total, con el paso del tiempo he aprendido a aceptarme de verdad y obviamente, no me afecta que me llamen gorda, sino en plan «gracias, tengo espejo en mi casa, en el cual me veo fabulosa». Lo peor vino después.
Al mes de trabajar en sala, me comentaron que quedaba un puesto libre en cocina en el que se ganaba mejor, y decidí aceptarlo. MEEEC, ERROR. Ahí todo empezó a fallar.
Desde el primer día sufrí comentarios gordofóbicos como que soy «muy grande» (no soy grande, mido 160, soy GORDA, pero al parecer alguna gente cree que así es más amable) para trabajar en aquella cocina tan pequeña, o que no iba a ser válida para trabajar allí. Pero decidí ser superior a todo eso y ganarme el respeto, porque sabía que era mucho mejor que ellos. Y lo demostré. Me hice indispensable y una crack en mi trabajo. Hasta que un día llegó mi jefe, ese ser del que había oído hablar pero jamás había visto. Según los trabajadores de allí era un señor muy amable y amigable ¡Todo bondad el señor! MEEEC, ERROR.
Al rato de presentarnos el muy buen señor empezó a hacerme comentarios del tipo «Anda mira, pues trabajar aquí te va a venir bien, porque así sudas y te vas a quedar delgadita» ¡¿Pero QUÉ COJONES?! Os juro que en ese instante me puse roja de ira y con ganas de decirle al señor BONDAD las cuatro cosas que ahora le voy a decir por aquí, pero en ese instante decidí callarme, porque soy gilipollas y necesitaba el dinero.
Después empezaron los comentarios de mis compañeros (en especial uno), sobre mi aspecto físico «ve al gimnasio»»necesitas hacer deporte»»Tu culo es muy grande». Y TODO TIENE UN LÍMITE. Dejé el trabajo con mi autoestima por el suelo. Y me ha costado lo mío recuperarme.
Ahora mis palabras para el Señor BONDAD, mis excompañeros de trabajo y toda la gente que se les asemeje:
Queridos gordofóbicos, si pensáis que diciéndome gorda vais a hacerme sentir un ápice de vergüenza o remordimiento, o lo que sea que busquéis en mí con ese tipo de comentarios, ESTAIS MUY EQUIVOCADOS. Se lo que soy, me quiero, me amo y me veo bellísima. Creo que las personas como vosotros, que intentan hacer sentir inferior a los demás por cuestiones físicas sois las personas más infelices y acomplejadas que existen. Sólo os deseo la virtud de quereos tal y como sois, porque solo así llegará el momento en el que sentiréis esa paz que se siente cuando te quieres, y en ese momento, vuestra visión de todo lo diferente empezará a fascinaros.
Perdón por la parrafada chicas, pero necesitaba desahogarme.
¡MUACK!