Esta mañana, como cualquier día en un momento de desconexión de la rutina, me metí en Facebook. Qué coño, en realidad fue para cotillear, y me encontré con una cosa que me dejó perpleja y que hasta ahora, en todos mis años de gorda, no había visto nunca.
Os cuento, todos sabemos que en las despedidas de solteros y solteras, hay esa costumbre de ridiculizar a las personas que se va a casar, con un disfraz más o menos original, o más o menos cutre (dependiendo si son soeces los gustos de quien lo idea). Pues bien, estamos de lleno en la época de bodas y despedidas, ciudades plagadas de grupos divirtiéndose de una manera u otra. Todo normal hasta aquí. Volviendo al inicio de lo que os estaba contando, la foto que me encuentro de una despedida de soltera es la siguiente: una chica delgada, vestida con relleno para parecer gorda, un tanguita rosa, y encima un picardías transparente (No puedo adjuntar la foto, pero prometo que existe)
¿Qué pasa aquí, qué las gordas no nos podemos poner picardías o lencería para sentirnos cómodas con nosotras mismas o disfrutar con nuestras parejas en momentos de intimidad?, ¿la gordofobia va a ser la nueva moda en las despedidas?, ¿qué tiene de ridículo que una persona gorda use ese tipo de ropa?
Y sí, uso la palabra gorda constantemente porque estoy gorda, siempre lo he sido, uso ese tipo de ropa cuando me da la gana y no creo que sea algo que se deba ridiculizar. Bastante daño están haciendo las redes sociales al movimiento Body Positive, como para que se rían de nosotras de esta manera.
¿En qué momento sus amigas decidieron que ese era un disfraz gracioso y divertido para una persona delgada? Yo me encuentro eso por la calle, y mi cara de asombro es la misma que se me ha quedado al verla en las redes sociales.
Las gordas existimos, nos vestimos como nos da la gana, disfrutamos de nuestro cuerpo como queremos, enseñamos más o menos, es nuestra elección, no es un motivo de burla ni algo jocoso. Tenemos curvas, algunas las tetas tan grandes como nuestras cabezas, un culo con el que podríamos daros un caderazo y mandaros a la otra punta del país, y estamos orgullosas de ello. Al igual que estamos orgullosas de nuestras curvas, estamos orgullosas de nuestra tolerancia hacia los cuerpos de las y los demás. Porque también existen chicos gordos, gordibuenos, y a muchos futuros maridos en sus respectivas despedidas también los visten de gordos.
¡Qué no es un tema de mofa, señores y señoras! Que a muchos y muchas de nosotras nos han costado muchos años aceptarnos tal y como somos, para que ahora vengan cuatro personajillos y personajillas, y se mofen de lo que nos ha causado dolor durante tanto tiempo.
No nos olvidemos que aún hay mucha gente que no ha aceptado su cuerpo tal y como es, de hecho, yo aún estoy en proceso, tengo días que lo odio profundamente, pero es mi cuerpo, vivo con él y tengo que quererlo tal y como es.
Tan solo pido, que se nos respete, que dejemos la gordofobia de lado de una vez por todas, y que luchemos todos y todas por la diversidad corporal que existe. Porque menudo mundo más aburrido si todos y todas fuéramos iguales…
¡VIVAN LAS CURVAS Y PUNTO!