Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Mi hermana y yo solíamos tener una buena relación, vivimos en casas separadas, pero solemos enviarnos mensajes o llamarnos todos los días. Últimamente la noté rara, esquivándome y, prácticamente, respondiéndome con monosílabos y respuestas cortantes.
Trabaja en un bar y su jefe es mi pareja, con lo que le comenté a él la situación, a ver si le había dicho algo de mí o si me podía ayudar, a lo que me respondió que no, que no sabía nada y que así era mi hermana, más rara que un perro verde, que a saber qué le pasará. Incómoda con el tema, le pregunté directamente, y trás ponerse a llorar como una magdalena, me acabó confesando que, tras una noche de mucho trabajo y muchas cervezas, mi pareja se le insinuó y le mostró sus genitales, con una proposición indecente. A cuadros me quedé, lo que menos me iba a imaginar yo, cuando fui de inocente a ver qué le pasaba, era que me iba a soltar semejante bomba.
Cuando salí del shock , lo llamé por teléfono, como una energúmena y hecha una furia, pidiéndole explicaciones y él me dijo que había sido mi hermana la que se le abalanzó, borracha como una cuba. Ahora es la palabra de uno contra la del otro, y los dos me desmienten que haya pasado “algo más”, pero no me lo creo. Estoy hecha un lío, no sé qué pensar. Me siento completamente traicionada por los dos, no paran de pasarme imágenes por la cabeza y la ansiedad me está consumiendo, es el único pensamiento que tengo durante todo el dia, desde que me levanto hasta que me acuesto. Gracias por leerme chicas.
