Queridas weloversizers,
Como otras tantas, me decido a escribiros después de mucho tiempo singuiéndoos.
Soy gorda desde que tengo uso de razón. Además de que siempre me ha gustado comer, he tenido mucha ansiedad. Con 15 o 16 llegué a mi peso máximo de 115 kilos. Motivada por los insultos y humillaciones constantes, decidí acudir a un nutricionista que me ayudó mucho y bajé hasta los 85. Con el tiempo subí, volví a bajar, tonteé con la bulimia durante unos buenos 10 años… El caso es que he ido aprendiendo a quererme, a aceptarme, a pasarme el qué dirán por el ojete. Hay días que cuesta más que otros, todas y todos lo sabemos, pero lo importante es ir progresando.
Después de esta chapada que os acabo de contar, voy a lo que me ha traído por aquí: estoy hasta el mismísimo coño de ir a hacerme el láser y que la técnico de turno me comente, como si yo no lo supiera, que estoy gorda y me vendría muy bien este tratamiento, o qué tengo celulitis y me vendría de lujo esta otra mierda. O que con lo joven que soy debería cuidarme un poco más el cutis y un largo etcétera.
Señoras del láser: dejadme en paz y disparadme en el ojete, que para eso pago. El día que quiera una lipoescultura o consejos nutricionales los buscaré yo misma y además los buscaré en sitios donde trabajen expertos en la materia.
¿Es tan difícil hacer el trabajo de uno/una con empatía y respeto? No sé, yo hago el mío cada día y no me pasa nada…
En fin, aprendamos a respetar y a no imponer.
Gracias por lo que hacéis. Aunque os lo digan cada día, no está mal que os lo recuerden: habéis cambiado muchas vidas.
Besos para todas.