Reproducimos un texto que nos llega via mail:
Buenas tardes!! No he escrito por aquí nunca, pero siempre os leo, y hoy, como desahogo le he escrito una carta, y al final me he dado cuenta que la carta era para él, pero por mí.
De aquí saco la conclusión de que la intuición cuenta, que somos list@s y si algo nos hace fruncir el ceño, es por algo. Que hay gente que no está preparada para la sinceridad emocional, ni para la responsabilidad afectiva. Que no hace falta querer una relación seria para poder rayarte por algo que no te cuadra. Que no hace falta una relación seria para necesitar ciertas respuestas. Así que ahí van mis palabras, que me han salido sin pensar, y me han curado un poco más:
Hola malcriado, qué tal?
No quiero ser pesada así que te lo voy a preguntar una vez más, y ya lo dejo aquí
Te pasa algo?
Seguro?
Tienes algo que decirme?
El otro día me dijiste que teníamos una conversación pendiente… quién habló, la borrachera?
Yo estoy un poco perdida ahora, no sé por dónde tirar… Hay cosas que parece que te molestan, otras que no…
No sé… no soy capaz de leerte…
No tienes nada que decir?
Tampoco sé qué quiero que me digas… imagino que alguna clave para que todo tenga sentido, o para poder dárselo de aquí en adelante.
Entonces, mejor lo dejamos así y no volvemos a quedar?
Yo quiero, pero la verdad es que no estoy cómoda… no sé por qué. Igual son cosas mías, que como ya no me fío… veo cosas donde no las hay, puede ser.
Por lo menos deberíamos regalarnos un último polvo decente… jajajaj es broma.
No, en serio. Para estar con líos, mejor dejarlo aquí… me vas a decir que no pasa nada y que todo correcto… y por mucho que quiera, o por pocas pruebas que tenga de lo contrario, no te voy a creer.
La voz que tengo en mi cabeza tiene demasiada fuerza, y ha acertado taaaantas veces en la vida… que me fío más de ella que de ti… ella lleva mucho más conmigo, no creas que es algo personal. Estadística pura.
No pasa nada, siempre se ha dicho que las segundas veces no son buenas, y no hemos sido ni una primera completa, así que tampoco hay mucho que dejar atrás.
Me encantaste, la verdad. Fue todo un placer.
Apareciste en un día clave en mi vida, y me diste esa calma que sólo tú sabes darme cuando lo necesitaba, y mira que lo necesitaba… Creo que fue mutuo.
Fue una conexión única, funcional, práctica, divertida, fácil… y eso era exactamente lo que necesitaba.
Sin preguntas, sin compromisos, sin medidas…
Daba igual no vernos, que vernos 3 veces en una semana… iba a demanda de cada uno.
Era fácil y agradable. Sin ralladas de cabeza, ni un “si le escribí yo ayer, hoy que lo haga él”.
Pero en algún momento que de verdad no sé identificar, empezaste a estar más frío, seco… pero seguías diciéndome que sí cuando te pedía asilo en tu cama… pero me cansé de preguntar qué te pasaba, me cansé de escribirte… y aquella noche imagino que estallé.
No es fácil hacerme daño a nivel emocional, porque hoy en día a muy pocas personas les doy ese privilegio, pero sí que se me puede perturbar mucho con las incoherencias, con la pieza del puzzle que sé que no encaja, y aunque no la mire, sé que está ahí…

Por eso quise zanjar mi parte, sin pedirte explicaciones, aunque me las diste… y ojalá no lo hubieses hecho… porque ahí sí que habían piezas del puzzle que se esforzaban por encajar pero me miraban sin saber muy bien dónde meterse…
Imagino que nunca llegaré a saber bien qué pasó luego, porque tu versión no me la creo, pero tampoco tengo otras posibles alternativas.
No fuiste un simple tío con el que me acostaba y tampoco quise que llegaras a ser nada más, pero eras especial.
Y a los meses, gracias a una torpeza típica de mi persona, volvimos a hablar, y jugabas conmigo… de la nada. Tonteo por aquí, tonteo por allá… pero es que nunca hemos sabido hablarnos de otra forma.
Y puto karma o lo que sea que rige el universo y las casualidades, te puso delante de mi, entre tanta gente, después de tanto tiempo….
Intensidad es la palabra que me sale para describir aquel encuentro jajaja intensidad y alcohol.
Y confusión.
Y luego horas y horas de conversación, en donde te sentí tenso… bueno, creo que es más certero decir “comedido”, con un pie atrás y el otro en el freno, como con miedo a que se te fuese a escapar el control.
Pero cómo poder asegurar eso mediante una conversación de WhatsApp con un tío que apenas conozco… Esa puta voz.
El domingo te dije de vernos, te tenía unas ganas terribles, y aunque al principio me dijiste que sí (haciéndote un poco de rogar, todo hay que decirlo), luego te dio migraña…(me lo creí?) Plantón que me compensarías según palabras tuyas, pero nunca pasó.
Pasaron semanas, y coincidimos, viniste a saludarme, prácticamente te eché… y nos volvimos a ver al día siguiente, y dejaste otra promesa más en el aire de que nos veríamos pronto…
A estas alturas entenderás que ya, ni creía ni quería.
Pero el karma nos dejó que nos bebiésemos unas cuantas copas más (demasiadas) y nos puso a uno delante del otro de nuevo, esa misma noche… y es bien sabido que ahí ambos perdemos cualquier control.
Y así fue, una noche caótica, desordenada, accidentada, divertida, desastrosa…. Me río al recordarla.
En medio de todo el caos que formamos, soltaste cosas que no pude entender, pero que mi subconsciente atrapó en forma de niebla. Un “tenemos una conversación pendiente”. Un “pero nunca fuimos novios”. Un “yo me rayé”…
Y en eso estoy ahora, escribiéndote esto que sé que nunca vas a leer, pero que me lo escribo más para mi, sabiendo que mañana puede que te vea “5 minutos, cojo el reloj y me voy”, con la esperanza de mantener esa conversación que no sabes tener, que consiga por fin encajar las piezas del puto puzzle, y saber si está completo, o aún le falta alguna que otra pieza más por crear.
Pero en el fondo espero que no sean sólo 5 minutos… Que echemos un polvo de los nuestros, que me des de nuevo ese espacio de calma que echo en falta, y que volvamos a ser un malcriado y una diabla que comparten refugio en tu cama.