Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Os pongo en situación. Llevo dos años de relación con mi chica. Ella tiene veinticinco años y yo, treinta y cuatro, pero la diferencia de nueve años de edad nunca ha supuesto ninguna barrera para nuestra relación. Funcionamos tan bien juntos que hace poco se vino a vivir conmigo, en al piso de alquiler en el que estoy. Pero es pequeñito y hay veces que nos falta espacio. Una habitación, un cuarto de baño y cocina comedor. Alguna que otra vez tenemos que hacer teletrabajo y la verdad es que nos molestamos. Necesitaríamos como mínimo otra habitación, que nos hiciera la función de despacho, para que pudiésemos estar más anchos y cómodos.
Yo propuse buscar otro piso de alquiler que fuese un poco más grande pero el mercado del alquiler está bastante mal en mi ciudad. Poca oferta, mal estado generalizado y precios desorbitados. Viendo un día una oferta se me ocurrió decir en voz alta que para ese precio me metía en una hipoteca y como mínimo al final sería mío el piso que pagase. Y entonces mi chica me dijo que era una idea genial y me propuso ilusionada que, en lugar de buscar alquiler, mirásemos un piso para comprarnos. Que sería nuestro nidito de amor.
Pero claro, comprar un piso, si no eres un potentado, supone casarse con el banco por unos cuantos años. No hay opción, hay que buscar hipoteca.
Mi novia gana 2.300 euros brutos al mes (1.700 en neto). Yo gano 2000 euros, de los cuales me llegan en neto 1.500 euros. Bien, mi salario neto sería 1.500 euros, pero hago horas extras y alguna que otra noche para pillar el plus de nocturnidad, y alguna guardia en festivo para sumarle un poco más. Así que normalmente consigo ingresar en torno a 3.000 euros netos al mes.
Mi novia no sabe con exactitud mi sueldo pero sabe que, de normal, gano bastante más que ella. Ella me alaba indicando que cuando tenga mi edad aspira a tener mi sueldo. La he oído alguna vez presumir con sus amigas de lo bien que se gana la vida su pareja. Lo que no sabe es que mi sueldo normal, sin horas extras, sería más bajo que el suyo. Ella sigue en su mundo de fantasía pensando que gano mucho más que ella. Hasta ahora no me he tenido que ver en la tesitura de confesar mi sueldo real, así que no he tenido nunca la necesidad de sacarla de su error.
Y ahora llegamos al problema. Ya hemos encontrado un piso que nos cuadra, así que deberíamos empezar a consultar diferentes bancos para ver cuál es que nos da mejores condiciones para una hipoteca.
Pero si pedimos una hipoteca, entiendo que tenemos que dar nóminas, entre papeleo vario, y entonces verá que mi sueldo real es de 1550 euros, lo cual ahora mismo me parece una puta miseria y ganando menos que ella. Además de la vergüenza que me da, sabrá que no he sido totalmente sincero con ella. Pero es que no he encontrado el momento adecuado para decirlo, como el que no quiere la cosa. Y ahora no sé si ya es demasiado tarde para que no suene a excusa cualquier motivo que dé por habérmelo callado.
¿Estoy jodido? ¿Hay manera de pedir hipoteca y que mi novia no vea lo que realmente gano?
