Texto enviado por una seguidora a [email protected]
Hace dos meses tuve un aborto. Empezó con un sangrado raro, acabó con un «lo siento, no hay latido» y desde entonces nada vuelve a encajar.
Ni yo, ni mi cuerpo, ni mi cabeza… y mi pareja tampoco.
El primer día lloró conmigo, me abrazó, me dijo que lo sentía. Pero fue pasar esa semana y empezó con lo de “hay que seguir adelante”, “mejor no pensar tanto”, “vamos a distraernos”.
Y yo lo entiendo de verdad. No todo el mundo sabe cómo gestionar estas cosas. Pero también me dan ganas de gritarle: ¿cómo quieres que pase página si yo ni siquiera he terminado el puto capítulo?
Me despierto por las noches pensando si hice algo mal. Me sigue doliendo el pecho de cuando me habían empezado a crecer. Me agobio cada vez que veo un carrito. Estoy de luto aunque nadie lo vea.
Y él quiere que vuelva a ser yo. Que volvamos a hacer planes, a reírnos, a tener sexo. Lo intento, pero me siento como si estuviera fingiendo estar bien para no agobiarle más. Me siento mal por estar mal, que ya es el colmo.
Cómo se sigue adelante?
