Ay… se me hace muy difícil hablar de estos asuntos porque yo también he estado en tu piel, y supongo que todavía estoy. Pero creo que puede ser bueno encontrar otras referencias que nos ayuden a sentirnos identificados, y a comprender que no, no es culpa de nadie, cuando lo único que has hecho es amar de la mejor manera que sabías.
Te resumo mi historia, aunque no sea lo relevante, y espero que algo te ayude: 11 años de pareja, de los cuales unos 6 años viviendo juntos, planes de futuro, complicidad, cariño, risas, apoyo mutuo… todas esas cosas que te hacen sentir que, aunque el mundo se caiga en pedazos a tu alrededor, tú no puedes dejar de sentirte afortunada porque tienes al lado a alguien genial a quien amas y que te ama. Pues un día cualquiera, sin más, te dice adiós. Sin explicaciones. No ha pasado nada. No hay otra persona. Nadie se imaginaba nada, ni tú (que ya sabemos que el amor puede cegarnos) ni tu entorno. Nadie ha visto nada venir. Se ha ido. Sin más.
En mi caso, lo más complicado fue que se fue pero no se fue. Es decir… en ciertos aspectos seguía comportándose como si estuviéramos juntos: mensajitos, fotos casi diarias al whatsapp, cariño, apoyo, sexo, risas y lágrimas cada vez que nos veíamos. Pero cuando yo intentaba sacar el tema «amor, podemos hablar de lo que está pasando?» sólo había silencio, vacío, miradas de socorro, o un «no sé qué quieres que te diga». Y así aguanté un año y medio intentando salvar lo que ya no existía, enganchada a una esperanza, diciéndome que él no estaba bien y que yo no podía dejarle «tirado» en plena crisis existencial, porque él no se hubiera rendido conmigo si hubiera sido yo la que la sufriera. Me da hasta vergüenza reconocer que ese era mi discurso interno, pero así era! Al final tuve que tomar la decisión más difícil de mi vida y romper el contacto con él al 100%, porque entendí que, por mucho que yo lo quisiera (e incluso, aunque te parezca una locura, por mucho que yo aún sintiera que él me quería), esa sería la única manera de empezar a sanar. Y que, incluso aunque no estuviera «bien», él no tenía ninguna intención de mover ficha para estarlo.
Desde entonces el camino ha sido muy muy difícil, y entiendo lo que dices cuando hablas de la rabia. También a mí una psicóloga me dijo lo mismo… algo así como que debía pasar ya la etapa de tristeza y entrar en la de rabia. Pero tampoco sé cómo hacerlo. Me muevo entre la de tristeza y el agradecimiento, porque en el fondo, aunque suene raro, creo que haber tenido la suerte de amar así de fuerte, y de sentirnos amados, es algo por lo que podemos dar las gracias al universo. Aunque no sea eterno, es algo demasiado valioso como para ensuciarlo enterrándolo bajo una capa de cabreo y resentimiento. O será que la rabia es un mecanismo de defensa que algunas personas tenemos estropeado.
Desde mi experiencia, creo que, en el fondo, el hecho de que tu ex decidiera no mantener el contacto es algo que te ayudará porque evitará que mantengas esperanzas. El duelo puede ser largo, pero para mi no comenzó verdaderamente hasta que no hubo esa ruptura total e interioricé que sí, que se había terminado y que ya no me quería.
Ahora, lo jodido… ¿qué hacer para seguir adelante? Ojalá tuviera yo la clave. Lo único que puedo decirte, aunque creo que ya lo sabes, es que busques formas de mantenerte entretenido. Nos hace falta darle descansos al cerebro cuando este se empeña en repetir en bucle una serie de pensamientos que no llevan a ningún lado, hiper-analizando cada frase o cada situación, buscando la clave de lo que pasó, cuando, en realidad, todo eso ya no tiene importancia. Aprovecha este momento para reconectar con las cosas que te definen, para recuperar el contacto con tu primer amor, que no es ella, sino tú mismo. Cuídate mucho, mímate, hazte regalos, sácate a pasear, permítete emocionarte con otras personas (hay gente muy muy bonica por el mundo!), empieza esa actividad que nunca te atreviste a hacer (Sí, hay un punto de nihilismo tras una ruptura que hay que aprovechar, porque nos libera de los miedos)… qué sé yo… Cualquier cosa menos culpabilizarte. No te voy a decir esos tópicos de «mereces algo mejor», o «el tiempo lo cura todo», porque creo que estas cosas nos rompen por dentro y hay algo que nunca llega a sanar del todo. Pero lo que sí que sé es que quedan muchísimas cosas por vivir, y que algún día te sentirás orgulloso de ti, de haber aprendido a levantarte, de no haber permitido que esta experiencia te quite la capacidad de emocionarte y de amar y de amarte, porque eso sí que sería una verdadera pérdida.